"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

viernes, 18 de abril de 2008

Piezas antiguas


Relación de perogrulladas:


Pasa porque nunca pasó.
Las puestas de sol no pueden llegar antes de que el sol se ponga.
Hay asteroides más cercanos que tu barrio.
A alguien antes de mí le gustaban los pamplemousses.

Hablamos de una tarde, de ninguna en especial, una tarde con las mismas nubes y el mismo sol de siempre, con las mismas horas de siempre, con las mismas hormigas que se dirigen en la misma dirección al mismo hormiguero de siempre, una tarde cualquiera, a años luz de todo lo que importaba cuando importaba, como si fuese un extraterrestre en un pequeño pueblo de Huelva o un señor con boina paseando por la vía láctea, una tarde, decía, en la que te llega un abrazo que tenías que haber recibido hace mucho tiempo, porque así es Correos, mucho antes de las múltiples reencarnaciones que van ocurriendo en los meses impares, un abrazo que nunca estuviste dispuesto a recibir, un abrazo por siglos rechazado. En una tarde así, de esas excesivamente normales, las lagunas antiguas cobran sentido, y cada color es exactamente del color que tiene que ser, que no es el color aceptado socialmente de forma unánime sino el amarillo para el naranja y el amarillo para el amarillo. Sin presiones, de forma natural, que es la única manera en la que pueden crecer las marcas y los colores genuinos.

Los abrazos no son físicos pero pueden ser reveladores, reveladores de todos y cada uno de los puentes que otros han alzado, de los puentes de madera pequeños e inestables, de los largos puentes de chicle que no puedes cruzar solo, de los puentes que se van deshaciendo a cada salto. Y un abrazo de las antípodas que te haga abrazar de golpe a todos aquellos que hicieron puentes humanos gratuitos cuando una niña (contraria a un chupa chups, es decir, con más pies que cabeza) se afanaba en romperlos con minuciosidad y mimo, sólo crece en lo alto de un baobab, y no es divisable desde todos los ángulos sino que uno tiene que estar cercano a la boa que se traga un elefante. Veo justo citar aquí a El Principito:

“Cada día yo aprendía algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto venía suavemente al azar de las reflexiones. "

Si han leído el libro se acordarán fácilmente de cuando El Principito llega al asteroide 325 y comienza a hablar con el rey, y le pide…

“-Me gustaría ver una puesta de sol... Déme ese gusto... Ordénele al sol que se ponga...

-Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él?

-La culpa sería de usted -le dijo el principito con firmeza.

-Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar -continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.

-¿Entonces mi puesta de sol? -recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.

-Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.

-¿Y cuándo será eso?

-¡Ejem, ejem! -le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario-, ¡ejem, ejem! será hacia... hacia... será hacia las siete cuarenta. Ya verás cómo se me obedece.”

Quiero hablarles de un libro cuya existencia conozco hace apenas unos días. Un libro que casi da sentido a este blog. Las cosas primero pasan y después tienen sentido. A veces tardan años en tener sentido; a veces, hay que esperar menos. El libro se llama, en francés, Pamplemousse y lo escribió Yoko Ono en los años sesenta. Yoko Ono, además y antes de ser la mujer de John Lennon, parece ser que era bastante activa en el mundo del arte contemporáneo. No es fácil explicar de qué va el libro, más bien el contenido se va construyendo en nuestra cabeza mientras leemos. Son textos breves, sencillos, directos, de palabras pequeñas:

MIRROR PIECE

Instead of obtaining a mirror,

obtain a person.

Look into him:

Use different people.

Old, young, fat, small, etc.

En lugar de conseguir un espejo,
consigue una persona.
Mírala:
Utiliza personas diferentes:
Viejas, jóvenes, gordas, pequeñas, etc.

Las piezas del puzzle tardan en encajar, quizá porque no era tan obvio que cada fragmento estaba taaaaan repartido. Pero es agradable saber que se pueden seguir reuniendo piezas en una tarde cualquiera, piezas antiguas, de valor, honestas.

Si alguna persona (alta, chiquita, miope, de Marte o de algún asteroide) que lea esta entrada puede añadir algo más acerca del libro o de su autora le invito a que lo haga. Creo que mis explicaciones han quedado excesivamente vagas.

Intenten esto:

DAWN PIECE

Take the first word that comes across

your mind.

Repeat the word until dawn.

Coged la primera palabra que os venga
a la mente.
Repetidla hasta el amanecer.

Al amanecer me voy a Ámsterdam. Si me entero de algo interesante por allí prometo contarlo a la vuelta.

1 comentario:

manu dijo...

Me he leído el texto varias veces y lo único que me ha quedado claro es lo del tío ese con boina por la vía láctea.
Y lo siento … no puedo ayudarte en el tema de la Pamplemousse de Yoko Ono. De Pamplemousse solo te puedo decir que es nombre de un grupo de rock de los 70 y que es una ciudad paradisiaca de las Islas Mauricio con playas de palmeras, lagos y un enorme jardín botánico. También hay 2 post Pamplemousse por la web, uno referente a una chica que no quiso escuchar una canción cerca del mar y otro de una erasmus contemporánea tuya que tiene de mascota una pamplemousse gigante, como un melón, que encontró en un mercado de la Rue Mouffetard de París. Por cierto,que los blog se llaman “ Orange world” y “La vie en rose”. Dios los cria ...