"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

lunes, 31 de diciembre de 2007

Año Viejo

Feliz Año Nuevo, Bonne Année, Happy New Year, Frohes Neues Jahr, Felice anno nuovo, Šťastný Nový rok, Gott nytt år, Feliz Ano Novo, Sanat Yadid Saidun, Καλή Χρονιά,...





Berna Wang:



De aquí a un año
pueden pasar tantas cosas:


Que encontremos el amor de nuestra vida,
que lo perdamos (acaso una vez más),
que descubramos que, con todo,
no nos hacía tanta falta.


De aquí a un año
pasarán tantas cosas:
Que las pesadillas dejarán de serlo de pronto
que nos asustarán pesadillas nuevas,
que descubriremos que, con todo, es nuestro miedo (y no las pesadillas).


De aquí a un año es tanto tiempo.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Puentes de... a...

- ¿Cómo echar de menos una ciudad en la que nunca has estado?
- Eso es porque las ciudades no existen.
- ¿Cómo echar de menos algo que no existe?
- Basta con cerrar bien los oídos y apretar fuerte los párpados.
- No digo que cómo se hace. Eso ya lo sé. Digo que por qué ocurre.
- Siempre estás preguntando el porqué.
- ¿Sabes cómo se dice en francés "para siempre"?
- Siempre haces la pregunta equivocada.
- "À jamais".
-...
- ¿Nunca has arrojado al río una piedra y has corrido hacia el otro lado del puente esperando que la corriente te la devuelva? ¿Cuántas veces pasa?
- ¿Cuántas veces hay corriente suficiente?

Los puentes son los muebles de las ciudades que más me fascinan. Los puentes, por supuesto, que tienen agua debajo (los otros puentes sólo me fascinan cuando los miro hacia arriba; desde el otro ángulo son amenazantes).
A los puentes, siempre he querido agradecerles su franqueza: uno pone un pie en uno de los extremos, avanza, pone el otro, continúa y, -si no le da a uno por arrojarse a las profundidades fluviales- se alcanza la orilla opuesta y en paz. Voilà. Y, en la mitad, siempre está el medio. Transparentes puentes.
Continuamente pisoteados, los puentes tienen la curiosa capacidad de dividir dos tierras y, a la vez, vincularlas. Te dicen: "precisamente porque debo unirlas de forma permamente, recuerda que son distintas à jamais".


Los puentes son deixis; son un antes y un después en tu paseo. Y guardan debajo de las baldosas y de los adoquines unos polvos mágicos que se disparan hacia arriba cada vez que un pie se planta en el suelo, y luego quedan enganchados en el jersey (cuando es invierno). Se llaman "polvos del olvido" y son los responsables de que, cuando llegues al otro lado, se te haya borrado automáticamente de la memoria la parte de la ciudad que sigue bulliendo a tu espalda. Yo, al menos, cuando cruzo el puente de Triana, no pienso más que en el barrio que le da nombre, y sólo tengo ante mí el Vieux Lyon si atravieso el puente rojo. Lo que queda a mi nuca es el pasado. Y el pasado será el presente con sólo girarme 180 grados.




En los puentes, además, uno es siempre infiel. Estés en el que estés, nunca le miras a él; te pasas el recorrido observando a los otros, y, a veces, con nocturnidad y alevosía, detienes tu camino para poder contemplarlos lujuriosamente. Sólo si estás en Los Otros miras a Éste.




Los puentes, todos lo saben, tienen microclima propio. Quién, que haya ido a parar un agosto a Sevilla, no ha experimentado un sudor frío abrasador ante la perspectiva de tener que adentrarse, cual Llanero Solitario, en el puente de San Telmo para poder alcanzar una Plaza de Cuba que se antoja la tierra prometida? Yo doy fe que, a mitad del recorrido, cuando te pesan los párpados y se acentúan las dificultades respiratorias, y el puente parece duplicarse y triplicarse en tu propio rostro y los espejismos en forma de charco alcanzan la planta de tus pies, el esfuerzo que hay que hacer para mirar al frente y no arrojarse de cabeza al Guadalquivir es comparable al requerido para no dar media vuelta y salir pitando como un avestruz cuando se despliega ante ti, majestuoso, el Pont de la Guillotière de Lyon y anuncia vientos glaciales con escarcha del Rhône y diez grados menos de los cinco en negativo que marcan los termométros.

En los puentes, en fin, puedes aprender a querer a una ciudad, las puertas siempre están abiertas, disminuye la velocidad, hay vaho en la boca o sudor en las axilas, el sol tarda más en ponerse, aún te queda la llegada, los besos duran más y son fluviales, se ve la ciudad doble, te deslumbran las calvas de los piragüistas, llueve más de lo permitido, no se está en ninguna parte, la sed es más urgente, es más difícil encender un cigarrillo, hay dos lunas llenas, se recogen excusas para llegar tarde, la niebla es más espesa, escupir no está mal visto, huele a río y a pescado, y, la mayoría de las veces, te despeinas. Y si te asomas más de la cuenta... un puente es vértigo pasado por agua.

Me fascinan los puentes. Y echo de menos algunos en los que nunca he estado. Los puentes, a diferencia de las ciudades, sí que existen.

martes, 25 de diciembre de 2007

Dicen que hoy es Navidad

Mejor te invento






Estás alicaído, estás dudando,
no te alcanzan las pruebas ni las preces,
cada Dónde te ofusca, cada Cuándo.


Recorres el confort, las estrecheces
que quedaron atrás y es razonable
que reclames la vida que mereces,

las ventanas de paz, el techo estable.
Pero yo, te confieso, prefería
(cómo querés, hermano, que te hable?)

cuando tu vieja angustia estaba al día
con la angustia del mundo, cuando todos
éramos parte en tu melancolía.

Sé qué polvos trajeron estos lodos
pero saberlo no es la mejor suerte.
Inventaré quién sos. De todos modos.

Inventarte es mi forma de creerte.


(Mario Benedetti)

domingo, 23 de diciembre de 2007

es könnte auch anders sein


"Daba vueltas en la cama mientras Teresa dormía y se acordaba de lo que había dicho hacía tiempo en una conversación intrascendente. Estaban hablando de su amigo Z. y ella afirmó: Si no te hubiera encontrado a ti, seguro que me hubiera enamorado de él.

Ya en esa ocasión aquellas palabras le produjeron a Tomás una extraña melancolía. Y es que de pronto se dio cuenta de que era mera casualidad el que Teresa lo amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres.

Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser; que sin él nuestra vida no sería nuestra vida. Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su es muss sein! (Tiene que ser!)

Tomás se acordaba del comentario de Teresa sobre el amigo Z. y constataba que la historia del amor de su vida no iba acompañada del sonido de ningún es muss sein!, sino más bien por el de es könnte auch anders sein: también podía haber sido de otro modo."


"Cuando Tomás regresó de Zurich a Praga, le invadió una sensación de malestar al pensar que su encuentro con Teresa había sido producido por seis casualidades improbables.

¿Pero un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo?

Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza."


(La Insoportable Levedad del Ser. Milan Kundera)

sábado, 22 de diciembre de 2007

Compromiso


Hace algunos días, la conversación de tres personas alrededor de una botella de Côtes de Rhône en un bouchon lyonnais tomó los derroteros del artículo de Suso de Toro que transcribo a continuación. No mucho tiempo antes, una historia d’ailleurs había desencadenado también una discusión parecida en el sofá rojo de un piso 16 entre chicas Garibaldi. Las conclusiones a las que se llegaron… se me olvidaron.



- ¿Qué te pasa? Hoy pareces disgustado…
- Psé. Sí, estoy disgustado. Un poco. Ya lo veía venir…
- ¿Qué es lo que veías venir? ¿La subida del petróleo?
- No, hombre, no. Hablo de mis cosas. Hablo de cosas serias.
- Bueno. Que el petróleo suba es una cosa seria, afecta al pan, al gas, a los salarios…
- Sí, hombre, ya lo sé. Pero al final siempre vamos tirando, ¿no? No es el fin del mundo. No es eso. Es que mi hija se divorcia de su marido.
- Ah, bueno. Pensé que era otra cosa. Hombre, no hay para alegrarse, pero si la cosa iba mal…
- Sí, iba mal. La mujer y yo ya veíamos que llevaban un tiempo de morros. Pero ahora… Tienen una niña de dos años…
- Ya. Pero es peor que la niña crezca viendo a sus padres llevarse mal.
- No sé. No sé. Ya no entiendo nada.
- ¿Pero estás contra el divorcio?
- ¿Quién, yo? Quita, quita. El divorcio es lo mejor, cuando no hay solución es lo mejor. Pero, digo yo, ¿es que ahora nunca hay solución para los problemas de los matrimonios? Es que tiran la toalla en seguida. En cuanto llevan dos o tres años casados y ven que no se llevan bien ya se divorcian.
- ¿Y qué quieres que hagan? Es lo mejor; si no se entienden, divorcio y santas pascuas.
- Cómo se nota que no estás casado y no tienes hijos…
- ¿Y por eso no tengo razón?
- No sé. Yo creo que no. Creo que hay que luchar, ¿no? Antes de tirar la toalla.
- Lo dices por los niños.
- Lo digo por los hijos, claro. Eso lo primero. Ya sólo por eso habría que pensárselo bien, ¿no crees? Pero es que además lo digo por uno mismo.
- Pues por uno mismo lo mejor y más cómodo es cortar por lo sano.
- Pues no, no estoy de acuerdo.
- Ah, tú crees que hay que sufrir, ¿no? Venimos a este valle de lágrimas a sufrir… Oye, vida no hay más que una. Yo ya tengo más de treinta años y quiero disfrutar lo que pueda. Me queda toda la eternidad para portarme bien.
- Pero es que entonces no se puede contar nunca con nadie. Si cada uno va a lo suyo, ¿cómo vas a poder confiar en nadie, en que va a estar ahí cuando lo necesites? Es que así no se puede ni formar un contrato de sociedad, una empresa… Así no hay matrimonio que valga. Si no estás dispuesto a nada…
- ¿Pero a qué hay que estar dispuesto?
- A intentarlo en serio, a cumplir lo prometido. A todo, a algo, a prometer. Si no puedes prometer algo e intentar cumplirlo entonces es que no tienes palabra. No vales nada.
- Pero si no hay nada fijo, hombre. ¿Tú cuánto hace que trabajas en esta empresa?
- Nueve años.
- Bueno, pues ¿y si el año que viene te echan? No puedes confiar en nadie, ni en el futuro. No hay futuro. Lo mismo ocurre con las relaciones, te dejan o la dejas.
- Pero es que así no se puede pedir ni una hipoteca, si no hay confianza en el futuro. Si no hay un pacto de futuro.
- Desengáñate, ya nadie se compromete. No hay compromiso, un contrato no vale nada. Ni siquiera el de matrimonio. Lo que firmas no vale nada.
- Pero si nuestra palabra no vale nada, entonces ¿qué valemos? Si no somos capaces de comprometernos a nada, ¿qué valemos? No valemos nada.
- Pues a lo mejor valemos poco.
- Entonces no hay futuro. Así no hay futuro.
- Ay, qué equivocado te veo. Eres un hombre antiguo.

domingo, 16 de diciembre de 2007

El planeta en el bolsillo


El planeta entero cabe en un bolsillo. A veces, cuando ocurren ciertas cosas, es fácil guardarse el planeta en el bolsillo.
Yo no sé mucho del aire frío que corre cuando las boulangeries comienzan a cocer baguettes en el horno. No sé mucho del aire pero lo intuyo, y a veces lo adivino.
A veces un elefante cabe en una maleta y otras veces no hay espacio para una onza de chocolate. Todo depende. Depende de lo que queramos llevar con nosotros.
Siempre has pensado que los dioses, los antiguos dioses, son los únicos que pueden decirte dónde comienza el océano y termina la tierra. Y un buen día descubres que no existen líneas de demarcación. Pero tú ni siquiera sabes para qué sirve el océano.
Ne t’en fais pas. Sólo tienes que escribir en letras grandes en los muros para que no se te olvide. Muchas de las hojas picudas que crujen en el suelo y que te gusta pisar y que se deshagan sólo están hechas de casualidades. Nunca se sabe cuál será la que no toque la acera porque se te quede enredada en el pelo. A veces sorprende.
Es difícil mirar por la ventana. Es muy fácil mirar el cristal; lo complicado es intentar fijar la vista en los tejados rojos. Y en los marrones.
“¿Merece la pena?” es una pregunta caduca. La respuesta es inevitable. La respuesta es: inevitable.
Y el cielo rosa de frío se llenó de nubes y comenzó a verterse. Una niña echó de menos estar tumbada en la alfombra y, agotada hasta la extenuación, mirar los ratones de la Cenicienta. Pero a veces la madera reconforta. La madera es mucho más calida que una fila de dientes mojados de sal. Parce que j’étais faible, j’ai été intransigeant , dijo una vez Charles de Gaulle. No es raro tener miedo a la vulnerabilidad. Y el miedo es el motor del mundo, aunque a veces lo paralice. Afortunadamente, la luna tiene los mismos cráteres desde cualquier vidrio.
Tienes que aprender que no soportas el sabor del café y que la pasta de dientes la prefieres líquida. No se puede dudar sobre ciertas cosas. Como, por ejemplo, que las ciudades no existen, ni las carreteras ni los puestos de cromos. Y da igual lo que digan. No hace falta ir a Finlandia en bicicleta para saber que tienes principios. Es cierto que el cajón se llenó de polvo y las termitas se han comido una buena parte del tirador. Sólo digo que si buscas los principios podrás encontrar los finales sin dificultad. Y da igual lo que digan.
El agua vuelve ineficaces a las personas: inviertes demasiado esfuerzo en mover el puño y acabas golpeando a alguien sin hacerle daño. Gasto inútil de energía.
Menos mal que bajo la tinta se puede reír a carcajadas.
Cuando estás al volante y el paisaje se vuelve borroso porque los ojos se llenan de lágrimas, ¿es mejor sonreír o dejar de conducir un momento?
La nieve aún no ha llegado a Lyon pero es curioso como puedes sentir calor en las manos a diez grados bajo cero. Serán las castañas.
Es imposible hacer caso a todos a la vez. A veces, los primeros; a veces, los segundos; a veces, los terceros; a veces, ellas; muy pocas veces, tú. Y, a veces, los últimos serán los primeros.
Con la que está cayendo últimamente…
En cualquier caso, siempre he dicho que tendrían que existir amapolas naranjas.
Pero, para no mentir, las rojas son tan bonitas…

lunes, 10 de diciembre de 2007

Voyeuse

Es rubia o, al menos, su cabello no es demasiado oscuro. Tiene una estantería con libros, un gato, un equipo de música en el que se debe escuchar bastante bien a Gainsbourg y una mesa con revistas y papeles aún más desordenada que la mía. También tiene una maceta enorme y un marco que le pone límite a un rostro en blanco y negro.
Le gusta regar su planta y manosear las hojas hacia adelante y hacia atrás, como si estuviera acariciando a un gato. Pero al gato no lo toca nunca. Le gusta comer el helado que venden en tarrinas grandes con una cuchara pequeña. También le gusta apoyar la frente contra el cristal de la ventana, sobre todo cuando llueve (en esta última semana ha tenido sin duda el escenario perfecto).

Le da igual que las manecillas del reloj (no sé si será digital o no, pero prefiero imaginármelo con agujas) le avisen de que es minuit, las cinco de la madrugada o las siete de la mañana: su lámpara siempre está encendida. Sin embargo, desde hace varios días me tenía un poco inquieta: la habitación ha permanecido completamente a oscuras, incluso de noche. Y, paradójicamente, este fin de semana cada rincón de Lyon se ha iluminado con miles de luces de colores en su Fête de la Lumière.

Heuresement, ya he comprobado (con alivio) que no se me ha mudado la única persona del bloque que no parece extremadamente francesa, con esa mala costumbre que tienen de dormir cuando no hay sol. Ayer noche volvió a hacerse la luz: ella tenía, como siempre, la frente apoyada en el vidrio, pero también tenía unos brazos que le salían alrededor de la cintura y una cabeza semiasomándose por encima de su hombro.

Mi vecina ha conocido a alguien. Yo me alegro sobre todo por su gato, que ha pasado de ser ignorado a ser un receptor de múltiples caricias (la vida es injusta con los animales).

Ella vive, como yo, en un piso 16, y nuestros bloques forman algo así como un ángulo recto.

Intuyo que nos observamos mutuamente.

Pero qué habrá visto ella, eso ya es otra historia...
Por cierto, en Francia, las ventanas no tienen cortinas, y en la Fête de la Lumière, la gente coloca velas encendidas en los alféizares de las ventanas.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Los fantasmas de París












Y me retuvo. Y la luna color viejo saxofón estaba allí (aunque algunos se empeñen en llamarla "sol"). Y allí estaba París, tan igual y tan distinta desde la última vez que la ví. Y merece la pena, las huelgas, las interminables esperas en el metro, el retraso de los trenes en la estación más fría del mundo (me falta mundo) sólo con mirar durante un segundo el ángulo más oscuro de Notre-Dame reflejado en el Sena desde el Puente de Las Artes. Sólo con tener a la vista todas las azoteas de París desde la colina del Sacré Coeur mientras un guitarrista francés pone la banda sonora y dos cordobesas se deshacen en sonrisas. Sólo con acercarme, una vez más, a la Ópera y buscar a ese fantasma, a Erik, en el palco número 5.

De él iba hablando hace poco mientras remontaba los Campos Elíseos destino Gare de Lyon y las luces azules en los árboles de la Avenida me decían lo que ya sabía: que echaría de menos París. A Erik y a su ciudad les dedico esta entrada:

Al llegar a este punto de su relato, parece que el Fantasma se puso de pie tan solemnemente, que el persa, que había vuelto a sentarse, tuvo que volver a levantarse, como obedeciendo al mismo impulso y comprendiendo que era imposible permanecer sentado en un momento tan solemne y hasta se quitó (el mismo persa me lo dijo) su gorro de astracán, a pesar de que tenía la cabeza afeitada.

–¡Sí! Me esperaba –prosiguió Erik, que se puso a temblar como una hoja, pero a temblar con una verdadera emoción solemne...–, me esperaba de pie, rígida, viva, como una verdadera novia que ha comprometido su salvación eterna...
Y cuando yo me adelanté, más tímido que una criatura, no me huyó... no, no... permaneció allí... me esperó... y hasta me parece, “Daroga”, que adelantó un poco, ¡oh!, muy poco, su frente como una novia viva... Y yo..., sí... ¡yo la besé!... Yo... ¡Yo... yo... ¡Y no cayó muerta... Permaneció sencillamente a mi lado... después que la hube besado así... en la frente...
¡Oh! “Daroga”, ¡qué bueno es besar a alguien! ¡Tú no puedes saber lo que es eso... ¡Pero yo... ¡yo... Mi madre, “Daroga”, mi pobre madre, no quiso nunca que yo la besara... Huía, arrojándome el antifaz... ni ninguna mujer, jamás, jamás, jamás consintió en ello... ¡Oh!, entonces, ¿verdad?, ante semejante felicidad lloré. Y caí llorando a sus pies... Y tú también estás llorando, “Daroga”... Y ella también lloraba... lloraba como un ángel...
Al contar estas cosas, Erik lloraba y el persa, en efecto, no podía contener sus lágrimas ante aquel hombre enmascarado, que con los hombros sacudidos por los sollozos y las manos oprimidas contra el pecho, ora jadeaba de dolor y ora de enternecimiento.


–...¡Oh!, “Daroga”, sentí sus lágrimas correr sobre mi frente. Eran cálidas... eran suaves... Corrían por debajo de mi máscara sus lágrimas e iban a mezclarse con las lágrimas de mis ojos... corrían hasta mis labios... ¡Oh!, sus lágrimas bañando mi cara. Escucha, “Daroga”, escucha lo que hice... Me arranqué la careta para no perder una sola de sus lágrimas...
Y no huyó... Y no cayó muerta... Permaneció viva llorando sobre mí... Junto conmigo... Lloramos juntos... ¡Oh! Dios, infinitamente bueno, en ese instante me concediste toda la
felicidad del mundo.

Y Erik se desplomó jadeante en el sillón. El persa se precipitó hacia él, pero lo detuvo con un ademán.
–¡Oh!, no voy a morir enseguida, en el acto... pero déjame llorar...

Al cabo de un rato el hombre de la máscara dijo:
–Escucha, “Daroga”, escucha bien esto... Mientras yo estaba a sus pies... oí que Cristina decía: “¡Pobre, desdichado Erik!” ¡Y me tomó las manos!... Entonces, ya no fui, “Daroga”, como comprendes, más que un pobre perro a sus pies.
Figúrate que yo tenía en la mano un anillo, un anillo de oro, que yo le había dado... que ella había perdido... y yo había encontrado... Una sortija de compromiso, ¡vamos! Se lo deslicé en su pequeña manita y le dije: ¡Toma esto! Toma esto para ti... y para él... Este es mi regalo de bodas... el regalo del pobre desgraciado Erik... Sé que lo amas a ese joven... ¡No llores más... Me preguntó con voz suave qué quería decir. Entonces le hice comprender, y enseguida comprendió, que yo no era para ella más que un pobre perro, dispuesto a morir... y que ella, ella podía casarse con el joven cuando quisiera, porque había llorado junto conmigo.
¡Oh!, créeme, “Daroga”, cuando le decía esas cosas, era como si me arrancara el corazón, pero había llorado conmigo... y había dicho: “¡Pobre desdichado Erik!”

La emoción de Erik era tal que tuvo que advertirle al persa que no lo mirara, porque se ahogaba y se veía en la necesidad de quitarse la máscara. El “Daroga” se dirigió a la ventana y la abrió, con el corazón oprimido por la piedad, pero teniendo cuidado de fijar la vista en las cimas de los árboles del jardín de las Tullerías, para no ver la cara del monstruo (...).

(El Fantasma de la Ópera. Gaston Leroux)

Quiero y no quiero conocer a Erik, pero siento una atracción irresistible hacia él. Comme pour Paris...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mañana me voy a París


ESA LUNA COLOR DE VIEJO SAXOFÓN...

Esa luna color de viejo saxofón
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.


Tiéndete junto a mí.
Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales
que utiliza el amor para observamos.


(Luis García Montero)


Y no buscaré tiendas de cómics...


(aunque puede que me llegue a 'Shakespeare and company' para no ser una menosmola)

domingo, 18 de noviembre de 2007

Subhadra Mondal

Su tarjeta dice que se llama Subhadra Mondal y que nació un 8 del 8 de 2002 en el departamento South 24 Parganas de la ciudad de Kurmimari, en la India. Kurmimari es una de las islas más pobres de las 200 que forman el archipiélago Sunderbans.

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. (…) Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.

(Con este fragmento de El Principito me excuso, además, por lo que sigue)

El país de Subhadra tiene más de 1.000 millones de habitantes y ocupa el puesto 138 de un total de 175 países clasificados en la lista de desarrollo humano del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas. De los habitantes de la India, más de 400 millones viven en la más absoluta pobreza. Más de 600 millones carecen de condiciones sanitarias mínimas. Más de 200 millones no disponen de agua potable. Más de 300 millones son analfabetos. En el 2016, según los demógrafos de la ONU y del Buró de Referencia Demográfica de Washington, la India tendrá más habitantes que el total de la población europea y el resto del mundo industrializado, salvo Rusia, y tres décadas más tarde rebasará (1.500 millones) a China (1.400).

No hay agua para todos. Eso repercute en la esperanza de vida. El aumento de la mortalidad no hace sino obligar a las familias más pobres de las zonas rurales a producir más y más hijos, porque nunca están seguros de cuántos van a poder sobrevivir.

La malnutrición afecta a casi la mitad de todos los niños menores de tres años. Subhadra ya tiene seis, aunque parece que tenga tres.

La anemia afecta a una gran mayoría de las embarazadas y las niñas adolescentes, retarda el crecimiento de los niños y es una de las principales causas de defunción de las madres y de bajo peso al nacer.

Las estimaciones sobre la cantidad de personas que viven en la India con el VIH/SIDA oscilan entre 2,2 millones y 7,6 millones.

Las diarreas, causadas a menudo por agua de beber contaminada o deficientes condiciones sanitarias, es la segunda entre las principales causas de defunción en la infancia. En los últimos años, ha mejorado el acceso al agua de beber no contaminada pero hay 122 millones de familias que carecen de retretes.




Esa es la situación del país donde vive Subhadra cuando no hay tsunamis.




Al niño Subhadra le han pedido que dibuje algo para unos occidentales que están viendo la tele en su sofá a decenas de miles de kilómetros de allí y que han tenido la amabilidad de apadrinarlo. Y un día me aconsejó que me dedicara a realizar un hermoso dibujo, que hiciera comprender a los niños de la tierra estas ideas. "Si alguna vez viajan, me decía, esto podrá servirles mucho" (El Principito) . Subhadra ha dibujado esto en un folio blanco:




Puede que haya dibujado lo que sentía, y que sienta todo eso. O que sólo encontró dos colores.
Puede ser que haya intentado retratarse a sí mismo. O que tuviese frío. O calor.
O simplemente tiene miedo a la oscuridad, como muchos otros niños.

O puede que, como el Principito, pensara que

Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Yo sólo añado que

Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.

Pero esto último me ha pasado porque no vivo en la India.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Once (Falling Slowly)

Hoy sólo quería compartir una canción y una película irlandesa que vi en el cine esta semana. Una historia no de amor que transcurre por las calles de Dublín. Los dos protas son Glen Hansard y Markéta Irglová, y ellos mismos componen e interpretan toda la banda sonora. En la realidad él es el líder de una antigua banda de rock irlandesa, y ella, una joven pianista checa. En la ficción, son sólo dos amantes potenciales.
Su director, John Carney, ha preferido decirlo así: “It’s the ones who are gone who haunt you for the rest of your life,”. “Instead of saying, ‘I love you’ or ‘I miss you,’ they just disappear.”
En esta escena cantan juntos en una tienda de instrumentos musicales donde ella va una hora cada tarde a tocar un piano que no tiene.

If you want me o Say it to me now, también merecen unos minutos de dedicación de oídos.

El título trata de responder a la pregunta “How many times do you meet the right person?” “Once”, dice la peli.

Aquí está el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=XzQRuTwaFI8

(Editando el blog, me he quedado sin los vídeos de Youtube y si los cuelgo de nuevo pierdo los comentarios. Si alguien sabe cómo hacerlo, por favor, que me lo diga. Mientras tanto, perdonen las disculpas)

viernes, 16 de noviembre de 2007

Mariposas don't cry

A mi Ludivine:

Our share of night to bear,
Our share of morning,
Our blank in bliss to fill,
Our blank in scorning.

Here a star, and there a star,
Some lose their way.
Here a mist, and there a mist,
Afterwards—day!


(Emily Dickinson)

Te quiero, mariposa chiquita

jueves, 15 de noviembre de 2007

Mes camarades

Manifa de hoy en la Place Bellecour (Lyon)

Los franceses se pasan un 40% de sus vidas haciendo huelga; seguro que debe de haber por ahí alguna estadística que me confirme esto. Empecemos: la gran huelga del sindicato de transportes del pasado 18 de octubre (Sarkozy quiere hacer una reforma para jubilar antes a los trabajadores), huelgas de profesores contra la política gubernamental que prevé la supresión de 11.200 puestos de trabajo, huelgas de las telecomunicaciones, de los magistrados, o de los funcionarios, que harán la suya el próximo 20 de noviembre contra la reducción de efectivos en la función pública y en defensa de sus salarios. En fin, que c’est la grève. Pero la que a mí me concierne (además de la de los transportes, que espero no quedarme colgada con mi billete a París) es la grève estudiantil.

Los estudiantes, oh là là, comenzaron el martes en París una primera jornada de asambleas generales y, con ello, lograron paralizar quince universidades. Hoy le ha tocado a mi fac, que pa eso es de Sciences Po. A las diez de la mañana tuvo lugar una Asamblea General con el fin de debatir qué hacer y votar si se bloquea o no la facultad. En Lyon, el campus del Bron (de la Universidad Lyon II) ya lleva bloqueado varios días.
Quiero dejar constancia de que, a diferencia de una servidora, esta gente sí sabe de lo que habla.
- A ver, queridos, ¿por qué protestáis?
- Por la reforma que Sarkozy quiere aplicar al sistema universitario.
- Que quiere privatizar el tema, ¿no?
- Mais non!! (qué española) Privatizar es una palabra muy grande, cuidado con las palabras. Va a ir introduciendo poco a poco medidas que conducirían, bien sur, a una mayor privatización de la enseñanza superior.

Y la universidad en Francia, me dicen, ya es más cara que en España. Eso es obvio, monsieurs, les digo, hasta el aceite marca Cansino tiene el precio duplicado.
Se quejan: pero aquí ya hay una diferencia notable entre las Grandes Écoles (como el Instituto de Estudios Políticos en el que yo estoy) y las Universidades. Los primeros son mucho más caros y más inaccesibles (no sólo por el precio, también hacen una gran selección via pruebas académicas).
"De esta forma", continúan, "se parecerán cada vez más a las universidades de EEUU, que ya son casi completamente privadas y reservadas sólo para unos pocos".
"Pero son las mejores universidades, ¿o no?", dice uno a quien nadie había pedido parecer y que recibe una mirada del resto digna del propio Juanca ante Chávez. Sin embargo, esta opinión no es tan aislada. No todos los estudiantes quieren hacer huelga (tengo que decirlo: me han invitado en el Facebook a unirme a un grupo Contre la Grève) ni están contra la ley, llamada Pecresse por el apellido de la ministra de la Enseñanza superior. La ley Pecresse prevé que en un plazo de cinco años todas las universidades sean autónomas a nivel presupuestario y en la gestión de sus recursos humanos, pudiendo, si lo desean, ser propietarias de sus bienes inmobiliarios.

La ley fue votada en agosto. Mis copains dicen que Sarkozy lo hizo así porque todos los estudiantes estaban en la playita y nadie podía protestar. De hecho, las protestas comenzaron hace sólo unos quince días. Pero no se ponen de acuerdo esta gente: por una parte, están los estudiantes promotores, afiliados principalmente a organizaciones cercanas a la extrema izquierda, que exigen la derogación pura y simple de la ley. Por otro lado aparece la UNEF, cercana al Partido Socialista, que dirigió el movimiento contra el llamado Contrato para el primer empleo (CPE) en 2005. La UNEF considera que lo que quieren los otros es un objetivo imposible de alcanzar y se pronuncia a favor de reivindicaciones sociales y presupuestarias.

Este mismo tipo de divergencias surgen en cuanto a los medios de acción para oponerse a la ley. Están aquéllos que proponen la huelga, la toma y el bloqueo de las universidades (mi amigo Boris, al que le dedicaré un post otro día), los que defienden la huelga sin bloqueo, e incluso aquéllos que proponen unir su movimiento a la huelga ferroviaria.
Estas divisiones, como siempre, benefician. Ya se sabe a quién.

“¿Y creéis que vais a conseguir algo?”, pregunto. (No es escepticismo, sólo curiosidad).
"Por eso lo hacemos" (la lógica es aplastante, es cierto, pero convendréis conmigo en que en España nadie se cree lo que hace).
Hace dos años lo lograron: una ley que había sido ya aprobada, la del Contrato para el Primer Empleo (CPE), fue suprimida después de innumerables protestas. La calle consiguió cambiar el rumbo. En Francia, los jóvenes son conscientes (mucho más de lo que lo somos en España) de sus propios intereses y, a la vez, saben reaccionar ante el hostigamiento social. Lo que pasa es que por aquel entonces la situación era distinta : no existía Super Sarko, que ya ha dicho que él no va a modificar rien de rien, y Chirac estaba en las últimas. Sarkozy fue elegido hace sólo unos meses, por lo que los apoyos aún los sigue teniendo. Y eso se nota : en mi fac hay mucho estudiante de izquierda que admira a Sarko por su « dinamisme ». Y luego también están los que tienen la mala costumbre de ser de derechas.
Así que tenemos un presi fuerte y grandote, y unos estudiantes que no terminan de ponerse de acuerdo. Pero bueno, tienen convicciones. Y eso ya es.
Y yo ahora acabo de cambiar la imagen de huelga española (qué bien no hay clase me quedo acostado hasta que me levante) por la imagen de huelga francesa, que mola más.

domingo, 11 de noviembre de 2007

sábado, 10 de noviembre de 2007

De cómo vivir con un hombre y no morir en el intento



Hace tiempo que tenía que haber escrito esta entrada, pero estaba demasiado ocupada indignándome.
Pongamos que se llama Chuky y que ha venido hace poco más de quince días de un viaje de tres meses por Estados Unidos para partir en dos la increíble armonía femenina (sí, esas palabras son compatibles) que reinaba en nuestra casa.
Los rastros de una presencia masculina fueron fácilmente discernibles tan pronto como puso uno de sus pies chez nous, que ahora es también chez lui (para ser fiel a la verdad, ya lo era antes porque, para más inri, Chuky es el propietario).
Un macuto con ropa sucia y libros desperdigados encima de la cama de NUESTRO salón, que, a partir de ahora es, además, SU dormitorio, nos dieron la bienvenida de forma física. Cuatro llamadas a la una de la noche anunciando borracho su llegada para las cinco de la mañana hicieron el resto. Desde ese momento lo esperamos con los brazos abiertos (con los brazos abiertos bajando 16 pisos para poder abrir al propietario sin llave de la casa sin porterillo). Chuky, y él lo sabe, es como las lentillas: uno necesita acostumbrarse a ellas poco a poco, por lo que hay que ponerlas en contacto con el cuerpo de forma gradual. Por eso, el primer día sólo lo vimos una hora, tiempo suficiente para vaciar los bolsillos de sus pantalones guarros de dólares americanos, preguntar qué habíamos hecho con su colonia de Hugo Boss y reírse felizmente cada vez que una de nosotras abría la boca (Chuky es feliz, siempre). Al segundo día me lo encontré en el portal como oveja descarriada esperando a que alguien le abriese, después de haber pasado la noche fuera. Ese día le aguantamos más de tres horas. Recuerdo que por aquella época yo aún me preguntaba si al día siguiente lavaría toda su ropa, sucia desde Nueva York. Ahora, cuando la miro, pienso en lo ingenua que era y me pongo nostálgica por la inocencia perdida.
Chuky no ha fregado un solo plato desde que semivive con nosotras (aclaro que a veces no le vemos el pelo en varios días), pero tiene una sonrisa encantadora.
Chuky ya terminó de estudiar y, a parte del alquiler que le soltamos menstrualmente (hasta ahora no ha sido muy regular), no tiene ingresos. Al poco tiempo de llegar estuvo toda una mañana pegado al teléfono. Como le escuchaba decir “llamo por lo del anuncio”, le pregunté que si buscaba trabajo. “No, es que quiero comprarme un coche”.
La tercera noche invitó a sus amigos a casa. Yo ese día tenía otra fiesta. A la mañana siguiente, el olor a cerveza llegaba hasta mi habitación. El espectáculo del salón era desolador. Mientras estaba aún semidormidaenpijama preguntándome si el contenedor de vidrio del edificio tendría espacio para todas esas botellas, Chuky se me acerca y dice “¿Sabes que anoche vomité?”. Acto seguido anuncia que se va y que volverá tarde. La respuesta a mi indignada exclamación de “¡¡Chuky has visto cómo está esto!!” fue “tengo que irme a comprar un coche”. “¿Otro?”. “Sí, éste es para un amigo”.
Creo que es el primer chico que me deja sin palabras a la segunda conversación que mantenemos.
Chuky sólo se alimenta de pasta, cocerla es la única actividad en vertical que le he visto hacer en la casa. Mi compañera de piso inglesa, que tiene un gran espíritu maternal, le aconsejó que tenía que comer fruta. “No me interesa comer sano y, además, la fruta hay que pelarla.” Pero todo lo adereza con una gran sonrisa y una simpática mirada de ojos azules. Tiene el perfil del novio encantador que a la primera de cambio se liga a tu mejor amiga pero sin mala intención.
Mi colloc francesa se horroriza cada vez que Chuky entra a ducharse porque utiliza su delicado jabón facial exfoliante piel sensible para restregárselo por el cuerpo y olvidarlo en el fondo de la bañera que nunca lava. A mí, que sólo uso gel, me preocupan más los continuos y abundantes pelos de su barba por todo el lavabo o el espejo blanqueado cada noche de pasta de dientes.
Chuky dice que va a arreglar pronto la cisterna del aseo que lleva más de un mes cerrado por motivos obvios y cuyo olor comienza a percibirse ya desde el pasillo. También asegura que llamará bientot a un electricista para que nos proporcione la maravillosa oportunidad de ducharnos con luz. Pero el tiempo para Chuky es un concepto relativo.
La continuación de la historia de los calzoncillos sucios que va amontonando al lado de la almohada me intriga bestialmente. Cuando se agote toda su provisión, ¿les dará la vuelta o esperará a que se sequen para reutilizarlos?
Chuky, por otra parte, está convencido de que los recipientes que se utilizan para beber tienen incorporado el GPS hasta la cocina. Ante tanta seguridad, nos hizo dudar, e hicimos la prueba de no mover su taza de café del suelo del salón hace una semana. No sé qué pasará; de momento mantenemos la fe.
El otro día, una lista que decía “Cosas que hacer” imantada en la puerta del frigorífico me hizo pensar que aún podía reformarse. Las actividades que no debía olvidar eran: correr, llamar a Steve por lo de la fiesta, hacer arreglar la cisterna y la luz (nótese la forma impersonal del verbo) comprar vodka, ir a por el coche nuevo y ¿lavar la ropa de la cama? (así, tal y como lo he escrito, con signos de interrogación incluidos).
Ante tal despliegue de actividades, ¿cómo no perdonarle que aparezcan en la maison mochilas asquerosas por doquier que sólo recuerda de quiénes son pasados dos días, que el olor de la parte del salón que rodea su cama se empiece a extender por el resto del piso, que no sepa cómo funciona el lavavajillas, que me avergüence en fiestas de mis amigos entrando por la ventana, que transmita en voz alta reflexiones del tipo “estoy pensando que nunca te he visto borracha” o que aún no haya hecho una puñetera copia de la llave de la casa?

A Chuky, con su sonrisa amplia y su take it easy... ¿cómo reñirle una a Chuky? (quiero decir más de trescientas veces por segundo)


Pido perdón por el título del post. Parece resolutivo pero no lo es, yo aún no tengo la respuesta.

viernes, 9 de noviembre de 2007

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Adiós, Lili


Pues eso, que mi planta ha muerto definitivamente, mientras que las de mis compañeras de piso (compradas al mismo tiempo y expuestas a las mismas condiciones atmosféricas) siguen vivitas y respirando. Pero yo juro que, en su momento, el tamagotchi me duraba muchos años.

No te salves

A mi barbateña:

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

(Benedetti)

martes, 6 de noviembre de 2007

La china que no era la mía


Hoy le he hablado a una china que no era la mía.
Tengo una compañera china en la facultad llamada Yingping. Nos vemos todos los lunes a las dos de la tarde en la clase 201. Nos sentamos juntas e intercambiamos comentarios despectivos sobre el profesor de francés. Ella me cuenta lo que hace en Shangai y cuáles son sus planes de futuro. Yo le digo que estudio periodismo y que no tengo planes de futuro. Una vez me escribió mi nombre en chino en una hoja y luego me enseñó a pronunciar el suyo. Es decir, que hemos establecido una relación compañeril que puede considerarse estable.
Esta mañana hablaba con una amiga en el atrium (eso le dicen) de mi facultad y la dejé momentáneamente con la palabra en la boca para ir a dialogar con el mundo asiático: “¡Espera, que he visto a mi chinita!”.
Corro por el pasillo y la alcanzo justo a tiempo de que desapareciese en el ascensor.
“Salut pinyin, pinpin, yin….ja, ja, ja, ja, ja! Explosión de carcajadas por mi parte. Semblante hierático de la chinita. Meneo en el hombro para romper el hielo por parte de la española que soy yo a la chinita que es ella. Más jajás. No se inmuta. Da igual; yo, como siempre, con seguridad: “Oye (ahora estoy traduciendo), que te quería decir que en el grupo del trabajo que tenemos que hacer he metido también a un chico mexicano, no te importa, ¿no?” Me mira y sus ojos se ponen redondos como los de Sailor Moon. Noto que no le estoy cayendo bien. “Je ne comprends pas”, me suelta.
"¿No compro pan?, ¿no compro pan?..." Una ligera sospecha sobrevuela mi cabeza. ¿Será posible?
Sin pensar, una vez más, le lanzo a la cara en español (menos mal que en estos casos uno siempre recurre a la lengua materna): “¡Ay, que tú no eres mi china!”. La china me mira con cara de china y se va.
Sé que es el tópico más tópico de todos los tópicos, pero, joder, ¿por qué todos los chinos son iguales?

Espiados con consentimiento

"Bueno, te dejo porque tengo que salir del messenger para actualizar mi space con lo recibido en el email y los ipods analizados en el youtube para enviarlos y hablar luego por el skype a través de la webcam con las imágenes digitalizadas por la TDT conectada al canal satélite de la TV. He pensado que lo del Facebook lo dejaré para la próxima vida."

El magnífico tinglado reventará algún día... pero, reviente lo que reviente, y por mucho que nos reviente, seguiremos cayendo y moviendo el engranaje de todos los que nos hacen sentirnos halagados por la atención que nos dedican.

Me voy a escribir en el Facebook que mi lugar preferido es Pernambuco, a ver si me ofrecen algún vuelo de bajo coste y me piro.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Indignación


Hallándome hoy indignada, bastante indignada, extremadamente indignada, topé con este párrafo de José Antonio Marina con el que hago un doble guiño a un amigo mío:
“En castellano, la palabra indignación designa un sentimiento de furia desencadenado por la percepción de una situación injusta. El lector puede observar la complejidad de planos en que se mueve esta evaluación. Ante una situación injusta, el sentimiento adecuado es la indignación. Un sujeto puede no sentirla por varios motivos. Porque no perciba la injusticia, porque la perciba pero le sea indiferente, porque la perciba y se alegre del daño causado a la víctima. En el primer caso, hay ignorancia culpable, insensibilidad, falta de sentido de la justicia. En el segundo, se da una falta de compasión y honestidad en el carácter. En el tercero, emerge un sentimiento destructor: el odio. En todos ellos hay algo que se puede criticar en el sujeto. Y ese juicio negativo es posible porque pensamos que lo injusto puede ser objetivamente discernido y que el sentimiento que corresponde a lo injusto es la indignación.”

La Facultad de Comunicación de Sevilla no sabe hacer muchas cosas (casi todas las cosas) pero tiene una capacidad extraordinaria para provocar indignación. De ello se encarga toda una rama de funcionarios cuidadosamente seleccionados que logran, día tras día, semana tras semana, año tras año, con una constancia de hormiguita digna de admiración, sacar de sus casillas a la persona más calma y difícilmente indignable del mundo (que, por por otra parte, no soy yo).

Nadie está a salvo: da igual que quieras irte (o estés) de Erasmus, haciendo tu matrícula, pidiendo información básica o tratando de averiguar quién es la persona a la que, según su cargo chorra, le toca atenderte. En primer lugar, no están. En segundo lugar, no es él, es otro (otro que no está). En tercer lugar, no saben. Y lo peor es que, las tres cosas, son ciertas. Los pobres no tienen capacidad ni para mentir.
Podría escribir un post kilométrico pero voy a contenerme porque es tarde y me supongo que usted cenará a las nueve.

En mayo, el que era responsable de Relaciones Internacionales (llamémosle, Croma -de "cromañón", lo entenderíais si viéseis su foto) decidió dimitir. Ya hacía casi 9 meses que había elegido el cargo, había cobrado todo lo que tenía que cobrar y el mejor momento para retirarse y no tener que llevar a cabo las aburridas funciones que le correspondían era ése, justo cuando empieza el papeleo Erasmus. En mi espléndida Facultad aceptan su dimisión y no lo sustituyen. Total, ¿para qué? Tenemos un decano (no me da la gana escribirlo con mayúscula) que, salvando las distancias, es como Sarkozy: todo lo quiere abarcar. El problema es que el pobre no tiene ni puñetera idea de cómo hacer nada, salvo retocarse la barba. Durante los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre no hay nadie que pueda firmar nada, que pueda solucionar nada, que sepa algo.
Revisemos los cargos administrativos:

decano.
Secretario del decano.
Vicedecana de alumnos (dos).
Vicedecana de Innovación.
Vicedecana de Organización y Desarrollo Institucional.
Vicedecana de Relaciones Institucionales.
Vicedecano de Innovación Docente (este último es Croma, que se cambió a un puesto menos molesto y mucho más definido).

Imaginación para crear cargos vacíos con grandes sueldos no se les puede negar.

A mí, mi Facultad de Periodismo (en lo sucesivo, trataré de evitar el adjetivo posesivo "mi" junto a "facultad" porque me da vergüenza) me ha enviado a una Facultad de Ciencias Políticas en la que he tenido que quebrarme la cabeza para buscar asignaturas mínimamente parecidas (trabajo que, según la Universidad de Sevilla, no tendría que haber hecho yo sino Croma, el barbudo o vete tú a saber quién, pero el asunto Universidad de Sevilla da para otros veinte posts).

Desde que llegué a Francia he enviado trescientas veces el acuerdo de estudios (por correo, con papel y sellos, porque en el lugar donde todos los profesores hablan sin cansarse y sin variar el contenido- aunque varíe el año y el título de la asignatura- de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación no saben cómo manejar un fax) y he obtenido cero respuestas útiles y otras trescientas en la línea de la Facultad, es decir, indignantes. El vaso andaba ya desbordado desde hace meses, pero esta mañana han conseguido que el agua llegue hasta el Ródano cuando me han llamado para decirme que el acuerdo de estudios 301 no es válido, así lo ha decidido la "comisión" (momento en el que solté una sonora carcajada al imaginarme sentados alrededor de una mesa al Croma desperezándose cual orangután en la jaula, a la rubia secretaria del decano limándose las uñas, al querido Becario de Relaciones Internacionales leyendo el 20 Minutos mientras murmura "mmm, noséyodeso..." y al Ilustrísimo o Magnífico señor decano pegando palmas "no se preocupen ustedes que desto se encarga un servidor".

El motivo de que la Facultad haya decidido rumbosamente telefonearme a Francia y pagar una llamada internacional es el de decirme que hay otra asignatura más que no van a convalidarme (ya van cinco). La asignatura en cuestión se llama Técnicas y Procesos Audiovisuales. Queridos compañeros periodistas, ¿os suena de algo el programa?:

1. La información audiovisual. Elementos diferenciadores. Visión global de la información. Macrodiscurso-microdiscurso. Componentes expresivos y narrativos en los medios audiovisuales. Trabajo en equipo. Distintos componentes del equipo.
2. Radio y televisión como medios informativos. Orígenes, desarrollo y momentos actuales.
3. Análisis de los informativos de radio y televisión. Elaboración de los mismos. (qué les gusta decir eso) Modelos de informativos. Noticias, reportajes, documentales, entrevistas.
4. La escaleta. Orden y decisión. Tiempo y espacio como elementos de organización y narración. Cómo preparar un tema.
5. El lenguaje en los informativos audiovisuales. Cómo redactar para radio y televisión. El texto y la imagen. Su relación. El guión técnico. Coherencia entre texto, imagen y sonido. Distintos tratamientos de la información.
6. Elementos necesarios para elaborar la información audiovisual. Equipos. Su uso. Sus posibilidades. Fuentes específicas y documentación.
7. Grabación en televisión. Encuadre. Tipos de plano. Movimientos de cámara. Recursos. Entrevistas. Tipos de imágenes. Efectos electrónicos. Montaje. Tipos de montaje. Eliminar defectos. (¡¡¡Y esto!!! esto lo estudiamos tres veces por semestre)
8. La luz. La iluminación como elemento expresivo.
9. El sonido. El sonido como elemento expresivo. Micrófonos. Grabación y locución. Sonido principal y sonido ambiente. Músicas y efectos.
10. Análisis y valoración de los productos informativos en televisión.

Pues bien, para los que no lo sepan, es la quinta vez que damos una asignatura como ésta en lo que llevamos de carrera. La capacidad para poner distintos títulos al mismo contenido creo que es exclusiva de este magnífico centro del saber en el que sobran muchas, muchísimas personas que se hacen llamar profesores y faltan profesionales con conocimientos, interés y vocación de enseñar que se merezcan sus sueldos. De eso te das cuenta cuando asistes aquí a clases y ves a profesores explicando con pasión, sabiendo de lo que hablan, haciendo callar a todos y motivando a unos alumnos que aplauden a mitad de los discursos. Y yo avergonzada de decir de dónde vengo y de que sepan que arrastro conmigo la educación que arrastro.

Mañana tendré que hablar de nuevo con la amable y competente señorita responsable de Relaciones Internacionales de mi Facultad de Lyon, Linda Rauzada, que, una vez más, no dará crédito a sus ojos ni a sus oídos, y yo sólo podré agachar la cabeza y seguir preguntándome si éste será siempre el sino de los españolitos.

El otro día, uno de los componentes de lo que es una auténtica comisión de alumnos extranjeros aquí en Lyon me preguntó si yo estaría dispuesta a explicar a los alumnos que el año que viene hacen sus estudios fuera del país cómo funciona la Universidad de mi ciudad.

Mejor que no lo haga. Mejor, mejor, mejor.

martes, 30 de octubre de 2007

La ciudad del tebeo



No sé por qué, no me sorprende.

Tenemos el tranvía mas corto del mundo y el que ha tardado menos tiempo en descarrilar, no hay quien nos quite el récord Guinness.

"El Metrocentro de Sevilla descarrila 78 horas después de abrirse al público.

El Metrocentro de Sevilla, tranvía que recorre el centro de la ciudad, descarriló hoy 78 horas después de que se abriera al público sin que, al parecer, se produjeran heridos. El accidente ocurrió en la Avenida de la Constitución, frente al Archivo de Indias, donde las primeras unidades del tren han quedado desplazadas cinco metros de sus vías.Testigos presenciales dijeron a Efe que el accidente se produjo al realizar el maquinista un frenazo y posterior marcha atrás, mientras que un portavoz de Tussam, empresa municipal explotadora del servicio, achacó a una falta de energía eléctrica los motivos del descarrilamiento. El Ayuntamiento de Sevilla ha desplazado una grúa que colocará al tren sobre sus carriles, mientras que decenas de personas contemplan el primer accidente del Metrocentro." Que no el último.

Pues eso, que, como ya andan por ahí diciendo, a ver quién es el guapo que coge el metro para cruzar el río.

lunes, 29 de octubre de 2007

Internet malo, periodistas buenos


El presidente del Senado, Javi Rojo, ha hablado. La agencia Efe lo titula así:
Javier Rojo alerta del desprestigio por informaciones no veraces en Internet.

La frasecita -bastante conseguida- tuvo lugar el pasado día 26 de octubre en el segundo Congreso Mundial de Agencias de Noticias de Difusión.
Podéis seguir leyendo:

”Rojo ha apostado por profundizar para que la profesión periodística continúe con su compromiso social – espero que vosotros entendáis esta frase, por cierto, no atribuible al pobre Rojo, a ver si ahora se lo va a cargar él todo- , "aunque en ocasiones se quiera transformar en espectáculos de entretenimiento en los que la información deja mucho que desear". Ha asegurado que corren "tiempos apasionantes para la información, pero también para la desinformación, la confusión y la manipulación", ya que, según ha dicho, "el uso generalizado de Internet ha permitido un nuevo y potente canal de información, que no en pocas ocasiones incumple el deber de ofrecer informaciones veraces y contrastadas". – Uf, qué película tiene montada en la cabeza, madre mía.
En este sentido, ha añadido que con ello "pretenden elevar a categoría de noticias rumores muchas veces interesados y maniobras para desprestigiar a personas o empresas (¡Acabáramos!...) en una práctica que consigue desprestigiar a una profesión que no lo merece". Ei, esto sí que está currao.

Aquí la nota de prensa de Efe sigue relatando el bonito discurso del señor Rojo; lo omito porque no viene al caso. Para finalizar: El presidente de la cámara alta se ha referido a la peligrosidad que en ocasiones plantea el trabajo periodístico y a la mala remuneración de estos profesionales.
Esto tampoco viene al caso, pero me parecía interesante.

Bueno, la notita de prensa se las trae (
http://www.hoytecnologia.com/noticias/presidente-Senado-Javier-Rojo/29576, para quien quiera) pero lo interesante es seguir el discurso de un señor que, sin duda, sabe de lo que está hablando:

http://www.elpais.com/articulo/internet/Javier/Rojo/Hay/educar/ninos/maquina/elpfot/20060528elpepunet_1/Tes

Extracto:
El despacho de Javier Rojo (Pamplona, 1949) en el Senado no revela que sea un aficionado a la tecnología. Y así es. El presidente de la Cámara Baja española confiesa que ha visto un iPod, pero que “ni idea”. Javier Rojo se observa como de “otra generación” en asuntos tecnológicos.
Tampoco utiliza en exceso Internet. “No entro mucho”, dice Javier Rojo. El ex dirigente del vasco del PSOE entra en la Red, sobre todo, para leer el correo electrónico en el trabajo. Eso sí, luego, “hay que desconectar”, matiza.

¿Alguien tiene algo que opinar? No temáis, cualquiera puede hacerlo.

domingo, 28 de octubre de 2007

Mon Amant de Saint Jean


Saint Jean es un barrio del Vieux Lyon que toma su nombre de la Catedral de Saint Jean. Sus callecitas estrechas con suelo de adoquines, por las que paseaba esta mañana, acogen de vez en cuando a algunas bandas de músicos espontáneos que, con clarinetes, saxos, trompetas o harmónicas, interpretan quelques chansons françaises de todos los tiempos. Hoy eran dos guitarras y un acordeón en manos de tres jóvenes musiciennes las que iban tejiendo las notas de Mon Amant de Saint Jean, que habla de un amante que, quizá, se escondía de las miradas inoportunas por los rincones de este barrio de Saint Jean de Lyon. Echadle un vistazo a la versión de Patrick Brüel. La canción original la narraba la protagonista de la historia pero Patrick Brüel prefirió cantarla en tercera persona. Y es que, cuando se trata de asuntos tan delicados, es mejor escribir como si la cosa no fuera con uno.
La valse française...

http://www.dailymotion.com/relevance/search/patrick+bruel+++amant+de+st+jean/video/xfv86_patrick-bruel-mon-amant-de-st-jean

Je ne sais pourquoi elle allait danser
à Saint Jean au musette
mais quand ce gars lui a pris un baiser
elle frissonnait, était chipée

Refrain 1
Comment ne pas perdre la tête
serré par des bras audacieux
car l'on croit toujours
aux doux mots d'amour
quand ils sont dits avec les yeux

Refrain 2
Elle qui l'aimait tant
elle le trouvait le plus beau
de Saint Jean
elle restait grisée
sans volonté
sous ses baisers

Sans plus réfléchir, elle lui donnait
le meilleur de son être
beau parleur chaque fois
qu'il mentait
elle le savait, mais elle l'aimait

Refrain 1
Refrain 2

Mais hélas,
à Saint Jean comme ailleurs
un serment n'est qu'un leurre
elle était folle de croire au bonheur
et de vouloir garder son coeur

Refrain 1

Elle qui l'aimait tant,
elle le trouvait
le plus beau de Saint Jean,
elle restait grisée
sans volonté
sous ses baisers
Elle qui l'aimait tant...
Il ne l'aime plus
c'est du passé
n'en parlons plus

PENDAISON DE CREMAILLERE ou Organiser une fête quand on change de maison.












“Me han invitado a otra cremallera”: una de las frases más repetidas de un español en Francia. ¿Que qué significa? Con cero grados y un viento nocturno que pinta de rojo nariz y orejas, las botellonas son algo perjudiciales para la salud por estos lares. La solución es hacer una crémaillère o cremallera, en la versión castellanizada del término. Una cremallera es una fiesta que se organiza cada vez que alguien se muda de casa o va a vivir por primera vez en un appart, para que los vecinos se enteren de que la temporada de juergas queda inaugurada. Increíblemente, cada fin de semana alguien estrena una nueva morada. No falla, los franceses son nómadas por naturaleza. Le dernier weekend tuve el placer de asistir a dos de ellas y, entre copa y copa de Cotes de Rhone, un lyonés de pura cepa me explicó amablemente el origen de la palabra (gracias Briss). La expresión completa es « pendaison de crémaillère ». « Prendre la crémaillère » significa « colgar el fogón » y hace referencia a una tradición medieval. Una crémaillère es un antiguo recipiente donde se colocaba una olla (como la marmita donde Obélix se cayó cuando era pequeño) para hacer de comer. La crémaillère pendía sobre el fuego de la chimenea (¿os acordáis de dónde cocinaba el abuelo de Heidi ?), y se acercaba o se alejaba de la candela en función de si se querían cocer más o menos los alimentos. La crémaillère era la última cosa que se instalaba en la casa, por lo que los futuros habitantes de la maison no podían comer allí hasta que no tenían colocado el aparatito, y, una vez que esto sucedía, era costumbre invitar a manger a todas las personas que habían contribuido en la construcción del dulce hogar, así como a los consabidos amigos y familiares que sólo hacen acto de presencia en este tipo de eventos. Hoy en día, la cosa se ha desmadrado y que haya o no chimenea es lo de menos. Lo importante es que haya algún gateau de chocolate, un poco de pan y queso y, eso sí, mucho vino.
Sin saber cómo, no es extraño que a las tantas de la madrugada te veas envuelto en conversaciones de índole política, lingüística o medioambiental y sostengas extraños razonamientos extraídos, sin duda, de alguna copa de más. Del mismo modo, es igualmente probable que empieces a relatar animadamente alguna historia en francés, prosigas con el inglés y terminas soltando algún « miarma » (próximamente, un « no me chingues, güey ») mientras un italiano te mira con cara extraña. O que le pidas la opinión a un polaco con la fórmula « ¿Y qué pensás vos ? ». Eso ocurre cuando los departamentos linguïsticos que uno tiene dentro de la cabeza comienzan a mezclarse unos con otros cual aliño de ensalada, fenómeno que tiene su cota más alta de incidencia sobre las cuatro de la mañana. No importa, al final la mayor parte de los habitantes del planeta son capaz de unirse musicalmente cuando, en un descanso de esa música House que tanto les gusta a los franceses, hasta el más alemán baila La Camisa Negra, o todos comienzan a tararear (cada uno con sus limitaciones) aquella canción de Joe Cocker de la serie Aquellos maravillosos años. Pues eso, como éste.

What would you do if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me?
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key...

viernes, 26 de octubre de 2007

Reflexiones de una espangüin


Hoy un niño no me ha entendido. Iba andando por la calle y un francesillo de unos 6 años me embistió por detrás con su minibici y cayó al suelo. Le ayudé a levantarse mientras le preguntaba “tu es bien?”, “tu es bien?”, y le daba su gorra que había rodado por la acera, pero el niño me miraba como quien tiene delante a un chino hablando en mandarín. No sólo no me entendió sino que se fue asustado y volviendo la cabeza hacia atrás mientras se alejaba para asegurarse de que no le seguía. Me quedé reflexionando. Algo falla si después de tres horas, 180 minutos, de charla incesante sobre Economie Politique no soy capaz de completar satisfactoriamente el circuito comunicacional emisor-mensaje-receptor con un moco de seis años (en el sentido cariñoso del término).

Pero...


Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

(Calderón de la Barca)


Efectivamente, voilà que continúo mi camino y diviso a lo lejos a una femme hablando a algo que tiene entre sus manos. Un nuevo tipo de manos libres, me digo. Pero no, la mujer mantenía una conversación serieuse con un hámster blanco y rosado. Me sentí mejor. Ahhh, esto sí que es un país europeo. La gente charla con los ratones, los ejecutivos van al trabajo en patinete y todos los domingos una multitud de franceses se lanza a la calle a comprar cientos de ramos de flores. Es fácil, en cada esquina de cualquier calle hay una floristería y una farmacia. ¿Qué más puede necesitar un domingo un franchute? A propósito de “franchute”, también ellos tienen una palabra para nosotros: somos los “espanguin”, que es una mezcla entre español y pingüino. El porqué de la conexión no lo he descubierto aún. De todos modos, los espanguin no tenemos mucha importancia aquí: en la Basílica de la Fourvière, uno de los monumentos más célebres de Lyon, hay banderas de casi cada país del mundo mundial y carteles de bienvenida en todos los idiomas (y cuando digo “todos” quiero decir “todos” –léase, ¡colombiano!-) excepto en español. Y en el supermercado, en el ascensor, en la oficina de correos, en la tienda de “presse”… cada vez que entiendan que no eres francesa siempre estarán dispuestos a soltarte un sorry (“soggy”), un thank you o un bye. Y no tiene sentido que les digas que no eres anglosajona; te hablarán en italiano. Aunque ser española tiene sus ventajas: la otra noche, mientras me zampaba un cartucho de patatas fritas pringadísimas de aceite de no-sé-qué-pero-de-oliva-no-era en un antro de esos de non stop acompañada de una tropa de English people, un curioso individuo entró y cuando escuchó hablar inglés se abalanzó sobre mis friends y me dejó en paz. El tipo nos confesó que era un espía envíado por los EEUU para controlar a los iraníes de Francia, y nos hizo prometer que lo mantendríamos en secreto. Como vio que éramos gente de fiar, reveló la “auténtica verdad del 11-S”: Bush y Bin Laden habían cenado juntos la noche anterior, y todo había sido un montaje planeado por la alianza América-Oriente Próximo. Para más información, tendríamos que ir a su casa: vive en un submarino amarillo en el fondo de la Saône (el más pequeño de los dos ríos que atraviesan Lyon). Lástima que no hayamos podido conocer el final de la historia: el nada sympa encargado del bareto puso de patitas en la calle al francés-americano. Algún día iré a visitarlo, aunque no sé si me abrirá la puerta de su submarino. Al fin y al cabo, sólo soy española…

miércoles, 24 de octubre de 2007

Vuelo

Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

(Miguel Hernández)

martes, 23 de octubre de 2007

Los tectónicos

Una nueva tendencia ha nacido aquí en tierras galas: la Tecktonic.
Si vives en alguna ciudad de Francia hay un 99,9 % de posibilidades de que te hayas cruzado con algunos de estos seres. Se trata de jóvenes vestidos con ropas negras y accesorios de colores fluorescentes (zapatillas de deporte rosa brillantes con cordones amarillos-daña-vista) que sacuden sus brazos como si tuviesen cada poro de su piel lleno de pequeñas pulgas. El peinado no tiene nada de novedoso: una especie de cresta que recorre la cabeza en su parte central de la nuca a la frente. Se hacen llamar los tecktoniciens. La música de la que se valen para acompañar sus extraños movimientos recuerda a veces al sonido de los videojuegos de Super Mario Bros, quizá con la diferencia de que, a los tres minutos, ça suffit, vraiment.
Según la definición de Wikipedia, es un baile de movimientos atípicos inspirado en diversas danzas Electro y hip hop, adaptado al ritmo de la Techno belga y de la música Hardstyle. Je, je. Parece ser que la cosa empezó en el año 2000, cuando una discoteca de cerca de París empezó a hacer fiestas llamadas Tecktonic Killer (da un poco de susto). Tuvieron tanto éxito que apareció en el mercado una marca de bebida energética y una línea de ropa con ese nombre. El tipo de baile se fue popularizando poco a poco por todo el país, y desde hace un par de años ha cruzado las fronteras y se extiende por tierras europeas.
Aquí en Lyon suelen reunirse en la Place Bellecour, especialmente l’apres midi (a partir de la una de la tarde) y en algunos otros sitios céntricos. En ocasiones bailan sin música, visión que verdaderamente te pone la piel de gallina. Otras veces, bailan escuchando la melodía de su propio teléfono móvil con el aparato en la oreja. Cualquier tipo de comentario aquí sobraría. Y lo juro, por más increíble que parezca, no beben ni se meten coca antes de lanzarse a sacudir piernas y brazos.
Para más información: http://www.tecktonik-music.com/. Si te unes al club, podrás participar en el sorteo de diez cursos de danza Tecktonic y cinco cortes de pelo. ¡Suerte!

viernes, 19 de octubre de 2007

El triunfo de Sarkozy

Al parecer llevaban varias semanas rumoreándolo (y los periodistas rara vez se equivocan), pero no fue hasta el pasado jueves que el Elíseo lo confirmó oficialmente: la Primera Dama ya no es más Primera Dama. Los periódicos franceses hablan de "el primer divorciado electo en el Elíseo” o “el primer Jefe de Estado francés que se separa oficialmente de su esposa durante su mandato”. También podrían decir que es el primero en llevar una corbata azul durante un discurso en Grenoble cuando hace sol o el primero que se sube a un yate a las tres de la tarde después de haber comido un crepe (estos periodistas es que son la leche). En fin, volviendo al tema, ¡que se han divorciao! . Según el comunicado ha sido por mutuo acuerdo. Y menos mal, porque, en el supuesto contrario, si Nicolas Sarkozy no hubiese querido conceder el divorcio a su Cecilia, ésta hubiese tenido que permanecer a su lado para siempre, teniendo en cuenta la inmunidad judicial que la Constitución Francesa concede al Presidente de la República. Es cierto, Nico nunca podría haber perdido el juicio. Pero este supuesto parece poco probable habida cuenta de algunas declaraciones que Sarkozy hizo recientemente a los journalistes: "Mon seul problème, au fond, c'est Cécilia", je, je.

Pobre Sarkozy, y encima, ella, llevándose todo el protagonismo. Los periódicos no son justos, sólo hablan de la decisión de la ex primera dama: “ya lo he intentado todo”, dice, “conocí a otra persona hace dos años y me enamoré”. Pero luego volvió a Sarko para intentar reconstruir le mariage. “Ahhhh”, dicen ahora los franchutes, “por eso no fue a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Y nosotros creyendo que había algún desacuerdo en algún punto concreto del programa político…”
Y es que, según ha confesado estos días a los medios, no se sentía muy bien en el Palacio del Elíseo, no encontraba su lugar. Es que es muy dulce. He aquí una bonita reflexión que ha regalado a la prensa francesa: “Siendo niña, cada vez que terminaba un dibujo, volvía la página y empezaba otro. Ahora he cogido mis pinceles para pintar una nueva historia”… mmm, ¿no será ella la que le hace los discursos a Bush?

Sin embargo, los journaux franceses están muy preocupados porque parece que no ha habido ningún comentario más por parte del Elíseo. Ayer, un periodista de Le Monde preguntó por el tema y el presi se enfadó: “Los franceses me han elegido para trabajar, trabajar y trabajar aún más. Los franceses no me piden que comente nada, eso no les interesa. Y además puede que tengan más pudor que usted y más discreción, y un poco más de elegancia”. Paralelamente, su ex mujer concedía a un semanario francés una larga entrevista sobre sus asuntos (ex) maritales, y la revista Elle va a adelantar su publicación para poder llevar mañana a los quioscos franceses un exclusivo reportaje de Cecilia. Si es que el divorcio se veía venir…

"Il est temps qu'on sorte de la pipolisation de la vie politique", ha declarado solemnemente Benoît Hamon, un eurodiputado socialista. Pues eso, pero vamos, que para algo divertido que hacen…

En la foto, por cierto, se aprecia el pesar del presi.