"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

martes, 6 de noviembre de 2007

La china que no era la mía


Hoy le he hablado a una china que no era la mía.
Tengo una compañera china en la facultad llamada Yingping. Nos vemos todos los lunes a las dos de la tarde en la clase 201. Nos sentamos juntas e intercambiamos comentarios despectivos sobre el profesor de francés. Ella me cuenta lo que hace en Shangai y cuáles son sus planes de futuro. Yo le digo que estudio periodismo y que no tengo planes de futuro. Una vez me escribió mi nombre en chino en una hoja y luego me enseñó a pronunciar el suyo. Es decir, que hemos establecido una relación compañeril que puede considerarse estable.
Esta mañana hablaba con una amiga en el atrium (eso le dicen) de mi facultad y la dejé momentáneamente con la palabra en la boca para ir a dialogar con el mundo asiático: “¡Espera, que he visto a mi chinita!”.
Corro por el pasillo y la alcanzo justo a tiempo de que desapareciese en el ascensor.
“Salut pinyin, pinpin, yin….ja, ja, ja, ja, ja! Explosión de carcajadas por mi parte. Semblante hierático de la chinita. Meneo en el hombro para romper el hielo por parte de la española que soy yo a la chinita que es ella. Más jajás. No se inmuta. Da igual; yo, como siempre, con seguridad: “Oye (ahora estoy traduciendo), que te quería decir que en el grupo del trabajo que tenemos que hacer he metido también a un chico mexicano, no te importa, ¿no?” Me mira y sus ojos se ponen redondos como los de Sailor Moon. Noto que no le estoy cayendo bien. “Je ne comprends pas”, me suelta.
"¿No compro pan?, ¿no compro pan?..." Una ligera sospecha sobrevuela mi cabeza. ¿Será posible?
Sin pensar, una vez más, le lanzo a la cara en español (menos mal que en estos casos uno siempre recurre a la lengua materna): “¡Ay, que tú no eres mi china!”. La china me mira con cara de china y se va.
Sé que es el tópico más tópico de todos los tópicos, pero, joder, ¿por qué todos los chinos son iguales?

2 comentarios:

maria dijo...

No me canso de leerte. Tal vez sea porque te veo en cada expresión, en cada coma, en cada exclamación y hace tanto que no te veo, que no me canso de leerte.

Te ví el otro día cuando te atropelló el francesito y te escuché "cutxa el niño, yo te dixo a ti algo ni ná iho?"; te ví negando con tus rizos, meneando la cabeza contandome lo de la Facultad,tomando un respiro con la botella de lanjaron (porque olvidaba que eras "una marta pegada a una botella", de agua, madre de Marta, de agua). Y te he visto, brillante, en tu actuación estelar con la china que no era la tuya, digna de una confusión en La Alameda por Halloween... Tu me habrás visto a mi también mientras lo leía con la sonrisa amplia , exclamando "Marta Lapen" (que es lo más parecido que he encontrado a Marta...ya sabes).

Se te echa de menos por los pasillos,por la 3.11, por la cafetería, los jueves en casa, por San Eloy, por la calle Betis, por La Alameda... se te echa de menos por estas tierras.

Tq mucho, María

Ig. dijo...

Oigan, comentarios como el de arriba justifican por sí solos la existencia del blog.¡Qué bonito, leñe!