"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

viernes, 30 de noviembre de 2007

Los fantasmas de París












Y me retuvo. Y la luna color viejo saxofón estaba allí (aunque algunos se empeñen en llamarla "sol"). Y allí estaba París, tan igual y tan distinta desde la última vez que la ví. Y merece la pena, las huelgas, las interminables esperas en el metro, el retraso de los trenes en la estación más fría del mundo (me falta mundo) sólo con mirar durante un segundo el ángulo más oscuro de Notre-Dame reflejado en el Sena desde el Puente de Las Artes. Sólo con tener a la vista todas las azoteas de París desde la colina del Sacré Coeur mientras un guitarrista francés pone la banda sonora y dos cordobesas se deshacen en sonrisas. Sólo con acercarme, una vez más, a la Ópera y buscar a ese fantasma, a Erik, en el palco número 5.

De él iba hablando hace poco mientras remontaba los Campos Elíseos destino Gare de Lyon y las luces azules en los árboles de la Avenida me decían lo que ya sabía: que echaría de menos París. A Erik y a su ciudad les dedico esta entrada:

Al llegar a este punto de su relato, parece que el Fantasma se puso de pie tan solemnemente, que el persa, que había vuelto a sentarse, tuvo que volver a levantarse, como obedeciendo al mismo impulso y comprendiendo que era imposible permanecer sentado en un momento tan solemne y hasta se quitó (el mismo persa me lo dijo) su gorro de astracán, a pesar de que tenía la cabeza afeitada.

–¡Sí! Me esperaba –prosiguió Erik, que se puso a temblar como una hoja, pero a temblar con una verdadera emoción solemne...–, me esperaba de pie, rígida, viva, como una verdadera novia que ha comprometido su salvación eterna...
Y cuando yo me adelanté, más tímido que una criatura, no me huyó... no, no... permaneció allí... me esperó... y hasta me parece, “Daroga”, que adelantó un poco, ¡oh!, muy poco, su frente como una novia viva... Y yo..., sí... ¡yo la besé!... Yo... ¡Yo... yo... ¡Y no cayó muerta... Permaneció sencillamente a mi lado... después que la hube besado así... en la frente...
¡Oh! “Daroga”, ¡qué bueno es besar a alguien! ¡Tú no puedes saber lo que es eso... ¡Pero yo... ¡yo... Mi madre, “Daroga”, mi pobre madre, no quiso nunca que yo la besara... Huía, arrojándome el antifaz... ni ninguna mujer, jamás, jamás, jamás consintió en ello... ¡Oh!, entonces, ¿verdad?, ante semejante felicidad lloré. Y caí llorando a sus pies... Y tú también estás llorando, “Daroga”... Y ella también lloraba... lloraba como un ángel...
Al contar estas cosas, Erik lloraba y el persa, en efecto, no podía contener sus lágrimas ante aquel hombre enmascarado, que con los hombros sacudidos por los sollozos y las manos oprimidas contra el pecho, ora jadeaba de dolor y ora de enternecimiento.


–...¡Oh!, “Daroga”, sentí sus lágrimas correr sobre mi frente. Eran cálidas... eran suaves... Corrían por debajo de mi máscara sus lágrimas e iban a mezclarse con las lágrimas de mis ojos... corrían hasta mis labios... ¡Oh!, sus lágrimas bañando mi cara. Escucha, “Daroga”, escucha lo que hice... Me arranqué la careta para no perder una sola de sus lágrimas...
Y no huyó... Y no cayó muerta... Permaneció viva llorando sobre mí... Junto conmigo... Lloramos juntos... ¡Oh! Dios, infinitamente bueno, en ese instante me concediste toda la
felicidad del mundo.

Y Erik se desplomó jadeante en el sillón. El persa se precipitó hacia él, pero lo detuvo con un ademán.
–¡Oh!, no voy a morir enseguida, en el acto... pero déjame llorar...

Al cabo de un rato el hombre de la máscara dijo:
–Escucha, “Daroga”, escucha bien esto... Mientras yo estaba a sus pies... oí que Cristina decía: “¡Pobre, desdichado Erik!” ¡Y me tomó las manos!... Entonces, ya no fui, “Daroga”, como comprendes, más que un pobre perro a sus pies.
Figúrate que yo tenía en la mano un anillo, un anillo de oro, que yo le había dado... que ella había perdido... y yo había encontrado... Una sortija de compromiso, ¡vamos! Se lo deslicé en su pequeña manita y le dije: ¡Toma esto! Toma esto para ti... y para él... Este es mi regalo de bodas... el regalo del pobre desgraciado Erik... Sé que lo amas a ese joven... ¡No llores más... Me preguntó con voz suave qué quería decir. Entonces le hice comprender, y enseguida comprendió, que yo no era para ella más que un pobre perro, dispuesto a morir... y que ella, ella podía casarse con el joven cuando quisiera, porque había llorado junto conmigo.
¡Oh!, créeme, “Daroga”, cuando le decía esas cosas, era como si me arrancara el corazón, pero había llorado conmigo... y había dicho: “¡Pobre desdichado Erik!”

La emoción de Erik era tal que tuvo que advertirle al persa que no lo mirara, porque se ahogaba y se veía en la necesidad de quitarse la máscara. El “Daroga” se dirigió a la ventana y la abrió, con el corazón oprimido por la piedad, pero teniendo cuidado de fijar la vista en las cimas de los árboles del jardín de las Tullerías, para no ver la cara del monstruo (...).

(El Fantasma de la Ópera. Gaston Leroux)

Quiero y no quiero conocer a Erik, pero siento una atracción irresistible hacia él. Comme pour Paris...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mañana me voy a París


ESA LUNA COLOR DE VIEJO SAXOFÓN...

Esa luna color de viejo saxofón
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.


Tiéndete junto a mí.
Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales
que utiliza el amor para observamos.


(Luis García Montero)


Y no buscaré tiendas de cómics...


(aunque puede que me llegue a 'Shakespeare and company' para no ser una menosmola)

domingo, 18 de noviembre de 2007

Subhadra Mondal

Su tarjeta dice que se llama Subhadra Mondal y que nació un 8 del 8 de 2002 en el departamento South 24 Parganas de la ciudad de Kurmimari, en la India. Kurmimari es una de las islas más pobres de las 200 que forman el archipiélago Sunderbans.

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. (…) Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.

(Con este fragmento de El Principito me excuso, además, por lo que sigue)

El país de Subhadra tiene más de 1.000 millones de habitantes y ocupa el puesto 138 de un total de 175 países clasificados en la lista de desarrollo humano del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas. De los habitantes de la India, más de 400 millones viven en la más absoluta pobreza. Más de 600 millones carecen de condiciones sanitarias mínimas. Más de 200 millones no disponen de agua potable. Más de 300 millones son analfabetos. En el 2016, según los demógrafos de la ONU y del Buró de Referencia Demográfica de Washington, la India tendrá más habitantes que el total de la población europea y el resto del mundo industrializado, salvo Rusia, y tres décadas más tarde rebasará (1.500 millones) a China (1.400).

No hay agua para todos. Eso repercute en la esperanza de vida. El aumento de la mortalidad no hace sino obligar a las familias más pobres de las zonas rurales a producir más y más hijos, porque nunca están seguros de cuántos van a poder sobrevivir.

La malnutrición afecta a casi la mitad de todos los niños menores de tres años. Subhadra ya tiene seis, aunque parece que tenga tres.

La anemia afecta a una gran mayoría de las embarazadas y las niñas adolescentes, retarda el crecimiento de los niños y es una de las principales causas de defunción de las madres y de bajo peso al nacer.

Las estimaciones sobre la cantidad de personas que viven en la India con el VIH/SIDA oscilan entre 2,2 millones y 7,6 millones.

Las diarreas, causadas a menudo por agua de beber contaminada o deficientes condiciones sanitarias, es la segunda entre las principales causas de defunción en la infancia. En los últimos años, ha mejorado el acceso al agua de beber no contaminada pero hay 122 millones de familias que carecen de retretes.




Esa es la situación del país donde vive Subhadra cuando no hay tsunamis.




Al niño Subhadra le han pedido que dibuje algo para unos occidentales que están viendo la tele en su sofá a decenas de miles de kilómetros de allí y que han tenido la amabilidad de apadrinarlo. Y un día me aconsejó que me dedicara a realizar un hermoso dibujo, que hiciera comprender a los niños de la tierra estas ideas. "Si alguna vez viajan, me decía, esto podrá servirles mucho" (El Principito) . Subhadra ha dibujado esto en un folio blanco:




Puede que haya dibujado lo que sentía, y que sienta todo eso. O que sólo encontró dos colores.
Puede ser que haya intentado retratarse a sí mismo. O que tuviese frío. O calor.
O simplemente tiene miedo a la oscuridad, como muchos otros niños.

O puede que, como el Principito, pensara que

Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Yo sólo añado que

Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.

Pero esto último me ha pasado porque no vivo en la India.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Once (Falling Slowly)

Hoy sólo quería compartir una canción y una película irlandesa que vi en el cine esta semana. Una historia no de amor que transcurre por las calles de Dublín. Los dos protas son Glen Hansard y Markéta Irglová, y ellos mismos componen e interpretan toda la banda sonora. En la realidad él es el líder de una antigua banda de rock irlandesa, y ella, una joven pianista checa. En la ficción, son sólo dos amantes potenciales.
Su director, John Carney, ha preferido decirlo así: “It’s the ones who are gone who haunt you for the rest of your life,”. “Instead of saying, ‘I love you’ or ‘I miss you,’ they just disappear.”
En esta escena cantan juntos en una tienda de instrumentos musicales donde ella va una hora cada tarde a tocar un piano que no tiene.

If you want me o Say it to me now, también merecen unos minutos de dedicación de oídos.

El título trata de responder a la pregunta “How many times do you meet the right person?” “Once”, dice la peli.

Aquí está el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=XzQRuTwaFI8

(Editando el blog, me he quedado sin los vídeos de Youtube y si los cuelgo de nuevo pierdo los comentarios. Si alguien sabe cómo hacerlo, por favor, que me lo diga. Mientras tanto, perdonen las disculpas)

viernes, 16 de noviembre de 2007

Mariposas don't cry

A mi Ludivine:

Our share of night to bear,
Our share of morning,
Our blank in bliss to fill,
Our blank in scorning.

Here a star, and there a star,
Some lose their way.
Here a mist, and there a mist,
Afterwards—day!


(Emily Dickinson)

Te quiero, mariposa chiquita

jueves, 15 de noviembre de 2007

Mes camarades

Manifa de hoy en la Place Bellecour (Lyon)

Los franceses se pasan un 40% de sus vidas haciendo huelga; seguro que debe de haber por ahí alguna estadística que me confirme esto. Empecemos: la gran huelga del sindicato de transportes del pasado 18 de octubre (Sarkozy quiere hacer una reforma para jubilar antes a los trabajadores), huelgas de profesores contra la política gubernamental que prevé la supresión de 11.200 puestos de trabajo, huelgas de las telecomunicaciones, de los magistrados, o de los funcionarios, que harán la suya el próximo 20 de noviembre contra la reducción de efectivos en la función pública y en defensa de sus salarios. En fin, que c’est la grève. Pero la que a mí me concierne (además de la de los transportes, que espero no quedarme colgada con mi billete a París) es la grève estudiantil.

Los estudiantes, oh là là, comenzaron el martes en París una primera jornada de asambleas generales y, con ello, lograron paralizar quince universidades. Hoy le ha tocado a mi fac, que pa eso es de Sciences Po. A las diez de la mañana tuvo lugar una Asamblea General con el fin de debatir qué hacer y votar si se bloquea o no la facultad. En Lyon, el campus del Bron (de la Universidad Lyon II) ya lleva bloqueado varios días.
Quiero dejar constancia de que, a diferencia de una servidora, esta gente sí sabe de lo que habla.
- A ver, queridos, ¿por qué protestáis?
- Por la reforma que Sarkozy quiere aplicar al sistema universitario.
- Que quiere privatizar el tema, ¿no?
- Mais non!! (qué española) Privatizar es una palabra muy grande, cuidado con las palabras. Va a ir introduciendo poco a poco medidas que conducirían, bien sur, a una mayor privatización de la enseñanza superior.

Y la universidad en Francia, me dicen, ya es más cara que en España. Eso es obvio, monsieurs, les digo, hasta el aceite marca Cansino tiene el precio duplicado.
Se quejan: pero aquí ya hay una diferencia notable entre las Grandes Écoles (como el Instituto de Estudios Políticos en el que yo estoy) y las Universidades. Los primeros son mucho más caros y más inaccesibles (no sólo por el precio, también hacen una gran selección via pruebas académicas).
"De esta forma", continúan, "se parecerán cada vez más a las universidades de EEUU, que ya son casi completamente privadas y reservadas sólo para unos pocos".
"Pero son las mejores universidades, ¿o no?", dice uno a quien nadie había pedido parecer y que recibe una mirada del resto digna del propio Juanca ante Chávez. Sin embargo, esta opinión no es tan aislada. No todos los estudiantes quieren hacer huelga (tengo que decirlo: me han invitado en el Facebook a unirme a un grupo Contre la Grève) ni están contra la ley, llamada Pecresse por el apellido de la ministra de la Enseñanza superior. La ley Pecresse prevé que en un plazo de cinco años todas las universidades sean autónomas a nivel presupuestario y en la gestión de sus recursos humanos, pudiendo, si lo desean, ser propietarias de sus bienes inmobiliarios.

La ley fue votada en agosto. Mis copains dicen que Sarkozy lo hizo así porque todos los estudiantes estaban en la playita y nadie podía protestar. De hecho, las protestas comenzaron hace sólo unos quince días. Pero no se ponen de acuerdo esta gente: por una parte, están los estudiantes promotores, afiliados principalmente a organizaciones cercanas a la extrema izquierda, que exigen la derogación pura y simple de la ley. Por otro lado aparece la UNEF, cercana al Partido Socialista, que dirigió el movimiento contra el llamado Contrato para el primer empleo (CPE) en 2005. La UNEF considera que lo que quieren los otros es un objetivo imposible de alcanzar y se pronuncia a favor de reivindicaciones sociales y presupuestarias.

Este mismo tipo de divergencias surgen en cuanto a los medios de acción para oponerse a la ley. Están aquéllos que proponen la huelga, la toma y el bloqueo de las universidades (mi amigo Boris, al que le dedicaré un post otro día), los que defienden la huelga sin bloqueo, e incluso aquéllos que proponen unir su movimiento a la huelga ferroviaria.
Estas divisiones, como siempre, benefician. Ya se sabe a quién.

“¿Y creéis que vais a conseguir algo?”, pregunto. (No es escepticismo, sólo curiosidad).
"Por eso lo hacemos" (la lógica es aplastante, es cierto, pero convendréis conmigo en que en España nadie se cree lo que hace).
Hace dos años lo lograron: una ley que había sido ya aprobada, la del Contrato para el Primer Empleo (CPE), fue suprimida después de innumerables protestas. La calle consiguió cambiar el rumbo. En Francia, los jóvenes son conscientes (mucho más de lo que lo somos en España) de sus propios intereses y, a la vez, saben reaccionar ante el hostigamiento social. Lo que pasa es que por aquel entonces la situación era distinta : no existía Super Sarko, que ya ha dicho que él no va a modificar rien de rien, y Chirac estaba en las últimas. Sarkozy fue elegido hace sólo unos meses, por lo que los apoyos aún los sigue teniendo. Y eso se nota : en mi fac hay mucho estudiante de izquierda que admira a Sarko por su « dinamisme ». Y luego también están los que tienen la mala costumbre de ser de derechas.
Así que tenemos un presi fuerte y grandote, y unos estudiantes que no terminan de ponerse de acuerdo. Pero bueno, tienen convicciones. Y eso ya es.
Y yo ahora acabo de cambiar la imagen de huelga española (qué bien no hay clase me quedo acostado hasta que me levante) por la imagen de huelga francesa, que mola más.

domingo, 11 de noviembre de 2007

sábado, 10 de noviembre de 2007

De cómo vivir con un hombre y no morir en el intento



Hace tiempo que tenía que haber escrito esta entrada, pero estaba demasiado ocupada indignándome.
Pongamos que se llama Chuky y que ha venido hace poco más de quince días de un viaje de tres meses por Estados Unidos para partir en dos la increíble armonía femenina (sí, esas palabras son compatibles) que reinaba en nuestra casa.
Los rastros de una presencia masculina fueron fácilmente discernibles tan pronto como puso uno de sus pies chez nous, que ahora es también chez lui (para ser fiel a la verdad, ya lo era antes porque, para más inri, Chuky es el propietario).
Un macuto con ropa sucia y libros desperdigados encima de la cama de NUESTRO salón, que, a partir de ahora es, además, SU dormitorio, nos dieron la bienvenida de forma física. Cuatro llamadas a la una de la noche anunciando borracho su llegada para las cinco de la mañana hicieron el resto. Desde ese momento lo esperamos con los brazos abiertos (con los brazos abiertos bajando 16 pisos para poder abrir al propietario sin llave de la casa sin porterillo). Chuky, y él lo sabe, es como las lentillas: uno necesita acostumbrarse a ellas poco a poco, por lo que hay que ponerlas en contacto con el cuerpo de forma gradual. Por eso, el primer día sólo lo vimos una hora, tiempo suficiente para vaciar los bolsillos de sus pantalones guarros de dólares americanos, preguntar qué habíamos hecho con su colonia de Hugo Boss y reírse felizmente cada vez que una de nosotras abría la boca (Chuky es feliz, siempre). Al segundo día me lo encontré en el portal como oveja descarriada esperando a que alguien le abriese, después de haber pasado la noche fuera. Ese día le aguantamos más de tres horas. Recuerdo que por aquella época yo aún me preguntaba si al día siguiente lavaría toda su ropa, sucia desde Nueva York. Ahora, cuando la miro, pienso en lo ingenua que era y me pongo nostálgica por la inocencia perdida.
Chuky no ha fregado un solo plato desde que semivive con nosotras (aclaro que a veces no le vemos el pelo en varios días), pero tiene una sonrisa encantadora.
Chuky ya terminó de estudiar y, a parte del alquiler que le soltamos menstrualmente (hasta ahora no ha sido muy regular), no tiene ingresos. Al poco tiempo de llegar estuvo toda una mañana pegado al teléfono. Como le escuchaba decir “llamo por lo del anuncio”, le pregunté que si buscaba trabajo. “No, es que quiero comprarme un coche”.
La tercera noche invitó a sus amigos a casa. Yo ese día tenía otra fiesta. A la mañana siguiente, el olor a cerveza llegaba hasta mi habitación. El espectáculo del salón era desolador. Mientras estaba aún semidormidaenpijama preguntándome si el contenedor de vidrio del edificio tendría espacio para todas esas botellas, Chuky se me acerca y dice “¿Sabes que anoche vomité?”. Acto seguido anuncia que se va y que volverá tarde. La respuesta a mi indignada exclamación de “¡¡Chuky has visto cómo está esto!!” fue “tengo que irme a comprar un coche”. “¿Otro?”. “Sí, éste es para un amigo”.
Creo que es el primer chico que me deja sin palabras a la segunda conversación que mantenemos.
Chuky sólo se alimenta de pasta, cocerla es la única actividad en vertical que le he visto hacer en la casa. Mi compañera de piso inglesa, que tiene un gran espíritu maternal, le aconsejó que tenía que comer fruta. “No me interesa comer sano y, además, la fruta hay que pelarla.” Pero todo lo adereza con una gran sonrisa y una simpática mirada de ojos azules. Tiene el perfil del novio encantador que a la primera de cambio se liga a tu mejor amiga pero sin mala intención.
Mi colloc francesa se horroriza cada vez que Chuky entra a ducharse porque utiliza su delicado jabón facial exfoliante piel sensible para restregárselo por el cuerpo y olvidarlo en el fondo de la bañera que nunca lava. A mí, que sólo uso gel, me preocupan más los continuos y abundantes pelos de su barba por todo el lavabo o el espejo blanqueado cada noche de pasta de dientes.
Chuky dice que va a arreglar pronto la cisterna del aseo que lleva más de un mes cerrado por motivos obvios y cuyo olor comienza a percibirse ya desde el pasillo. También asegura que llamará bientot a un electricista para que nos proporcione la maravillosa oportunidad de ducharnos con luz. Pero el tiempo para Chuky es un concepto relativo.
La continuación de la historia de los calzoncillos sucios que va amontonando al lado de la almohada me intriga bestialmente. Cuando se agote toda su provisión, ¿les dará la vuelta o esperará a que se sequen para reutilizarlos?
Chuky, por otra parte, está convencido de que los recipientes que se utilizan para beber tienen incorporado el GPS hasta la cocina. Ante tanta seguridad, nos hizo dudar, e hicimos la prueba de no mover su taza de café del suelo del salón hace una semana. No sé qué pasará; de momento mantenemos la fe.
El otro día, una lista que decía “Cosas que hacer” imantada en la puerta del frigorífico me hizo pensar que aún podía reformarse. Las actividades que no debía olvidar eran: correr, llamar a Steve por lo de la fiesta, hacer arreglar la cisterna y la luz (nótese la forma impersonal del verbo) comprar vodka, ir a por el coche nuevo y ¿lavar la ropa de la cama? (así, tal y como lo he escrito, con signos de interrogación incluidos).
Ante tal despliegue de actividades, ¿cómo no perdonarle que aparezcan en la maison mochilas asquerosas por doquier que sólo recuerda de quiénes son pasados dos días, que el olor de la parte del salón que rodea su cama se empiece a extender por el resto del piso, que no sepa cómo funciona el lavavajillas, que me avergüence en fiestas de mis amigos entrando por la ventana, que transmita en voz alta reflexiones del tipo “estoy pensando que nunca te he visto borracha” o que aún no haya hecho una puñetera copia de la llave de la casa?

A Chuky, con su sonrisa amplia y su take it easy... ¿cómo reñirle una a Chuky? (quiero decir más de trescientas veces por segundo)


Pido perdón por el título del post. Parece resolutivo pero no lo es, yo aún no tengo la respuesta.

viernes, 9 de noviembre de 2007

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Adiós, Lili


Pues eso, que mi planta ha muerto definitivamente, mientras que las de mis compañeras de piso (compradas al mismo tiempo y expuestas a las mismas condiciones atmosféricas) siguen vivitas y respirando. Pero yo juro que, en su momento, el tamagotchi me duraba muchos años.

No te salves

A mi barbateña:

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

(Benedetti)

martes, 6 de noviembre de 2007

La china que no era la mía


Hoy le he hablado a una china que no era la mía.
Tengo una compañera china en la facultad llamada Yingping. Nos vemos todos los lunes a las dos de la tarde en la clase 201. Nos sentamos juntas e intercambiamos comentarios despectivos sobre el profesor de francés. Ella me cuenta lo que hace en Shangai y cuáles son sus planes de futuro. Yo le digo que estudio periodismo y que no tengo planes de futuro. Una vez me escribió mi nombre en chino en una hoja y luego me enseñó a pronunciar el suyo. Es decir, que hemos establecido una relación compañeril que puede considerarse estable.
Esta mañana hablaba con una amiga en el atrium (eso le dicen) de mi facultad y la dejé momentáneamente con la palabra en la boca para ir a dialogar con el mundo asiático: “¡Espera, que he visto a mi chinita!”.
Corro por el pasillo y la alcanzo justo a tiempo de que desapareciese en el ascensor.
“Salut pinyin, pinpin, yin….ja, ja, ja, ja, ja! Explosión de carcajadas por mi parte. Semblante hierático de la chinita. Meneo en el hombro para romper el hielo por parte de la española que soy yo a la chinita que es ella. Más jajás. No se inmuta. Da igual; yo, como siempre, con seguridad: “Oye (ahora estoy traduciendo), que te quería decir que en el grupo del trabajo que tenemos que hacer he metido también a un chico mexicano, no te importa, ¿no?” Me mira y sus ojos se ponen redondos como los de Sailor Moon. Noto que no le estoy cayendo bien. “Je ne comprends pas”, me suelta.
"¿No compro pan?, ¿no compro pan?..." Una ligera sospecha sobrevuela mi cabeza. ¿Será posible?
Sin pensar, una vez más, le lanzo a la cara en español (menos mal que en estos casos uno siempre recurre a la lengua materna): “¡Ay, que tú no eres mi china!”. La china me mira con cara de china y se va.
Sé que es el tópico más tópico de todos los tópicos, pero, joder, ¿por qué todos los chinos son iguales?

Espiados con consentimiento

"Bueno, te dejo porque tengo que salir del messenger para actualizar mi space con lo recibido en el email y los ipods analizados en el youtube para enviarlos y hablar luego por el skype a través de la webcam con las imágenes digitalizadas por la TDT conectada al canal satélite de la TV. He pensado que lo del Facebook lo dejaré para la próxima vida."

El magnífico tinglado reventará algún día... pero, reviente lo que reviente, y por mucho que nos reviente, seguiremos cayendo y moviendo el engranaje de todos los que nos hacen sentirnos halagados por la atención que nos dedican.

Me voy a escribir en el Facebook que mi lugar preferido es Pernambuco, a ver si me ofrecen algún vuelo de bajo coste y me piro.