"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

lunes, 15 de octubre de 2007

El sabor de las palabras


Hay palabras que existen sólo para ser oídas y saboreadas, que pierden todo el jugo cuando quedan fijadas en un papel o en la pantalla de un ordenador. La boca se hace agua y uno sólo quiere repetirlas continuamente, una y otra vez, hasta que pierden el sentido: pamplemús, pamplemús, pamplemús…
Un pamplemousse, en Francia, es un pomelo: amargo y de color naranja, pero que casi siempre se toma con azúcar.
Cuando lo escuché por primera vez de los labios del frutero del supermercado al que siempre voy a comprar aquí en Lyon (yo le señalaba las naranjas pero el monsieur, ni caso), la palabra llegó flotando hasta donde yo estaba, atravesó mis conductos auditivos y se me quedó dentro danzando como una pompa de jabón de color anaranjado. Tuve que comprarlos.
Al llegar a casa, el encanto de la palabra desapareció cuando sentí en la lengua el sabor agrio y áspero de aquella fruta, pero mi compañera de piso inglesa no tardó en enseñarme a comerlos: lo partió con destreza en dos mitades y espolvoreó con azúcar cada una de ellas. Fue entonces cuando descubrí que a las cosas amargas, a veces, basta con echarles un poco de almíbar. Tantas cosas que estoy aprendiendo en Francia sin ir a la universidad…
La vie en orange…

Pensad en alguna palabra cuyo sonido os haya hecho sonreír más de dos veces

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Como se te puede ocurrir todo eso al comprarte un pomelo? Eres una crak. fea, por aqui se te echa mucho de menos, aunque sea dificil de entender, jejeje. Voy a estar toda la tarde en mi casa por si me puedes llamar ok? Un besote enorme

Anónimo dijo...

Hola periodista francesa. Muy original el comienzo de tu blog, de mayor quiero ser como tu, jejeje. Bueno, ya sabes que no me gusta mucho escribir en los blogs y esas cosas, bueno, básicamente no me gusta escribir, jejeje, pero bueno, aquí estoy!! Y seguiré escribiendo para que no me olvides!!
Por cierto, "pamplemousse" es una palabra que suena muy bien, pero "jamón" o "serranito" suena mejor, ¿¿y a que de eso no hay en Francia??
Muchos besitos, Bea

Cee Cee dijo...

As-tu déjà vécu à l'intérieur d'un Pamplemousse??? Jejeje

Tonta!

Escribes muy bien Marta! Estoy muy impresionada!
Pero estoy mas impresionada cuando hablas francés! Ya sabes hablar casi como yo!!! Jejeje
Y gracias para las clases de francés! ("cécité"...)Hahaha
Je t'aime trés fort ma coloc'
;) Amandiiiiiiiiine

manu dijo...

Érase un hombre que vivía en La Boisse, a las afueras de Lyon. Un día se encontró un hueso , que pensó podía ser de “citron” o de “orange”. Lo sembró en su pequeño “verger”. A las pocas semanas un “petit” tallo brotó y algunas “petites feuilles” lo recubrieron. Pasaron los años y aquel “pousse” se convirtió en un tronco de 2 dedos de gordo y un metro de altura. Aquella “printemps”por fín , aparecieron unas “petites fleurs” blancas con olor a azahar. Pero solo en una de ellas a su caída quedó una especie de guisante. El “homme” durante meses, “jour a jour”, “matin a matin”, “soir a soir”, lo regó, lo mimó, se embobó mirando como crecía. Y aquella bolita “verte” se convirtió en una enorme bola achatada de color “orange”. Pero aquella tarde de “octobre” al volver Pierre del trabajo se quedó estupefacto. Aquel “fruit” de sus entrañas había desaparecido, Y su “tristesse” no tuvo consuelo. Durante 2 semanas buscó su naranja “aplatie” por toda la ciudad, por su alrededores y hasta por sus 2 “rivieres”. Y cuando ya estaba desesperado buscando por la red, el único sitio que le quedaba ya, lo vió. Allí estaba, partido a la mitad. Su “fruit sacré” era un pomelo, y estaba partido a la mitad. Una tal Marta, lo había “divisé a la moitié”. Solo para ser la primera persona en ver el interior de una “pamplemousse”. Por un momento su “désespoir” y sus ganas de “étrangler” a alguien lo inundaron todo. Pero “alors” lo vio “clair”. El destino estaba “écrit”. Su fruto, su toronja, había sido creado para quedar “immortalisé” en un blog por los “siècles” de los “siècles”. Y se sintió feliz, muy “heureux”. Y recordó al “poete” :
Hasta que Marta llegó
el “pamplemus”
“pamplemousse” era,
pero cuando llegó Marta
ya nadie lo verá antes que ella.
Deja tu que “tu pamplemousse “
vaya al pueblo a parar,
aunque deje de ser tuyo
para ser de los demás.

Anónimo dijo...

Tu blog no podría ser otra cosa que sinestesia "a la francesa". Me encanta el colorido de tus escritos y del blog, a medio camino entre Kar Wai y "Les Parapluies de Cherbourg" (tranquila, te la prestaré). Espero una visita guiada de Lyon en el mismo tono cromático. Un beso para la futura escritora, de su mayor fan.


A.R.

Marta Rojas dijo...

Mande????? A. R., cada dia estas mas intelectual, eh? Kar Wai??? Que a mi no me gustan los chinos!!! Oye, es que no se como decirlo.
(perdonad, no encuentro los acentos en este..... teclado frances)