"A vida é o que fazemos dela. As viagens são os viajantes. O que vemos, não é o que vemos, senão o que somos."
Fernando Pessoa

martes, 16 de octubre de 2007

¿Se pueden comer las buenas intenciones?


El derecho a la alimentación es un derecho humano inherente a toda mujer, hombre, niña o niño, independientemente de dónde vivan en el planeta.

Hoy es el Día Mundial de la Alimentación, dice la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO en inglés). El tema de este año es el “Derecho a la Alimentación”. Pero, a pesar de las declaraciones de buenas intenciones, según las últimas estimaciones de la FAO, 854 millones de personas pasan hambre actualmente en el mundo. De entre ellos, 820 millones viven en países en vías de desarrollo. Y lo cierto es que el planeta en que vivimos podría fácilmente alimentar a toda la población. ¿Hay una conciencia colectiva de todo este desajuste? No, es verdad que no podríamos ir todos los días a la facultad o a trabajar con ese peso sobre nosotros. Hace falta olvidar pero, en días como hoy, y de vez en cuando, hace falta recordar.
No muy lejos de aquí, en París, en el año 1948 se reconoció por primera vez el derecho a la alimentación en la famosa Declaración Universal de los Derechos Humanos del Hombre. Por un lado, parece sorprendente que hasta mediados del siglo XX a nadie se le ocurriese garantizar ese derecho tan básico, pero por otro lado, ¿y qué, qué pasa con reconocerlo? Pues durante varios años dejaron al derecho hibernando. No fue hasta 1966 que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Ese pacto ha sido ratificado hasta ahora por 156 países, pero ¿cómo se materializa esto? Hace sólo cinco años que los Estados decidieron comenzar a tomar medidas, de manera voluntaria, para concretar este derecho a la alimentación. El resultado fue un texto que pone por primera vez de acuerdo a toda la comunidad internacional sobre la necesidad de pasar de un estado de reconocimiento del derecho a una puesta en práctica efectiva y real. Pero, ¿ha mejorado verdaderamente la situación? ¿Esos 854 millones de personas que no están suficientemente alimentadas podrán esperar, por ejemplo, a 2015, fecha elegida por los Objetivos del Milenio para reducir el hambre a la mitad?
Según puede leerse hoy en Le Monde Diplomatique, por Derecho a la alimentación se entiende el derecho de todo ser humano a acceder de forma regular a una alimentación suficiente, adecuada en el plano nutricional y culturalmente aceptable. Es decir, que se trata del derecho que tiene todo individuo a alimentarse dignamente, más que a ser alimentado. Lo que cambia el texto pactado en 2004 es que el individuo ya no es un destinatario de la caridad ajena, sino una persona que tiene el derecho a beneficiarse de un entorno que le permita nutrirse convenientemente. Pero, ¿quiénes si no los Estados tienen que encargarse de llevar a la práctica todas estas políticas tan fácilmente escritas? Teniendo en cuenta que el 70% de las personas que pasan hambre pertenecen al mundo rural, ¿por qué no invertir en el medio agrícola de los países en desarrollo?. Por supuesto, no tengo ni la más remota idea de cuáles podrían ser las soluciones, pero a veces nos agotan con tanta retórica. Volvería fácilmente a caer otra vez en ese lugar común de que es mejor dar cañas para pescar que pescados y tal, pero no lo haré por respeto a toda esa gran parte de la población que no verá un pescado en su vida.

2 comentarios:

manu dijo...

Estooo …¿quieres decir que según la teoría y suponiendo que a nadie se le ocurra agrandar la cifra, dentro de 8 años ( 2 Olimpiadas, que así se entiende mejor) 427.000.000 de personas ( la gente de 8.540 campos de fútbol viendo un betis-sevilla) ya podrán comer? La verdad es que me tranquilizas.
Pero ¿Y los otros 427 millones?. ¡fácil¡
Una vez me contaron una historia real: Un importante directivo de una empresa de dentífricos en los EE.UU. salía una tarde del edificio donde trabajaba con enorme cara de preocupación. El conserje le dió las buenas noches y le preguntó si le ocurría algo.
El ejecutivo le contestó que al día siguiente tenía una reunión al más alto nivel donde todos tenían que llevar una propuesta para aumentar el doble los beneficios de la empresa, ya que las ventas habían caído considerablemente. El conserje, pensó unos segundos y respondió : ¡ fácil ¡ agrandar el doble el orificio de salida de los tubos.
El ejecutivo fue felicitado por todos al día siguiente, fue nombrado subdirector general y la empresa duplicó sus beneficios un año después.
Pero ¿Y los otros 427 millones?. ¡fácil¡ Si los primeros le dan la mitad …
Me voy que tengo que comer.

Marta Rojas dijo...
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